La cuota pagada al seguro social es una obligación que le compete tanto a los empleadores como al empleado, la cual es utilizada para cubrir los gastos de administración que demande la gestión administrativa de la institución y las prestaciones de los riesgos de enfermedad, maternidad, y de invalidez, vejez y muerte. Actualmente se descuenta 9.75% del salario del empleado y 12.25% del de los empleadores, según la Ley 51 de 27 de diciembre de 2005.
Por ejemplo, si un empleado tiene un salario neto de $800.00, obtiene un descuento de $78.00, y a otro empleado con un mejor salario de $3,000.00 se le descuenta $292.50. Es decir, que el pago total que se realiza aumenta o disminuye según el salario del empleado, y se podría entender como proporcional al momento de pagar el mismo porcentaje por dos empleados con distintos salarios, pero el pago de impuesto es distinto y, sin embargo, el servicio no es proporcional a la calidad y será brindado con la misma proporción en ambos casos.
Muchos de los asegurados tienen el servicio de la CSS como única opción, dependiendo por completo de ella, mientras que otros optan por buscar un seguro privado en función de alternativa para recibir una respuesta inmediata y con una mejor calidad, a pesar de continuar pagando regularmente el seguro social, lo que equivale a un doble gasto para satisfacer una necesidad que debería ser ejecutada por una sola entidad. Esto nos obliga a exigir una mejora en la calidad de los servicios que brinda la Caja de Seguro Social, en la cual cada panameño pasa horas y hasta días de espera, para finalmente obtener un mal trato, sin la calidad y profesionalismo básico requerido.
Entonces, ¿qué realmente estamos pagando? ¿Qué nos brinda el seguro social que sopese sus desventajas? ¿Será necesario hacer un cambio en la Ley 51 del 27 de diciembre de 2005, que nos establece este descuento quincenal de nuestros salarios?
La crisis dentro de la CSS es evidente para sus usuarios, que exigen una mejora en su atención y beneficios por medio de nuevos equipos, a través de una mejor redistribución e inversión de los fondos establecidos por año, para finalmente ser proporcional y equivaler al precio pagado por cada asegurado, convirtiéndola en la mejor opción.
El autor es estudiante de maestría
