El agro hoy reclama lo que se merece, desarrollo. Está más que claro en economía que un país que no promueve su producción local está condenado a la dependencia de otros, y dicha dependencia no está bien porque se hace vulnerable dicha nación, perdiendo competitividad local, y a su vez perdiendo lo más preciado dentro de un país, la comida que garantiza la alimentación.
Panamá es un destino importante dentro de la región, que destaca por sus altas tasas de crecimiento económico, que le han permitido lograr una transformación importante como país, siendo uno de los destinos más agradables para inversionistas y turistas, que observan nuestro país como un gran lugar de paso e incluso de pensar en vivir, por todas las comodidades que ofrece.
No cabe duda de que nos hemos enfocado en el crecimiento de nuestro país, y a su vez en lo especializados que somos en los servicios, lo cual nos demuestra que hemos olvidado la producción de alimentos. Tan solo basta con hacer la mirada hacia atrás unos 50 años y encontrar que el sector primario de la economía, que está enfocado en producir la tierra, aportaba a la producción nacional del país aproximadamente 25%, muy por encima y superior al aporte de dicho sector en la actualidad, que no supera el 5%.
Hemos dejado de mirar al campo y no está bien, porque descuidar la producción de alimentos no garantiza estabilidad económica ni social. Hemos puesto la mirada en tratados comerciales, sin pensar en lo productivos que debemos ser para competir con los grandes.
Cuando me refiero a ser productivo me refiero a pensar en instituciones sólidas con líderes que promuevan políticas públicas que promuevan el desarrollo de la producción agropecuaria. Estas instituciones deben contar con personal capacitado que brinde asistencia técnica, principalmente para aquellos que enfrentan obstáculos desarrollando un modelo de producción agrícola.
Hoy los jóvenes no ven al campo como una oportunidad de trabajo, ni mucho menos como emprendimiento, y nosotros no hemos hecho nada. Hemos descuidado una inversión a largo plazo de manera estratégica con un presupuesto adecuado que logre mejorar las necesidades de un sector que lo necesita.
Las inversiones deben ser enfocadas en sistemas de riego, principalmente en zonas donde existen problemas relacionados con la falta de agua. En dichas zonas también debemos promover no solo cooperativas, sino también pymes que vengan del agro para que logren producir alimentos sanos, frescos y saludables a la población en general que lo necesita. Estas pymes también necesitan un trato especial, para que la entrada a ser empresarios no sea tan costosa, burocrática e inadecuada. Si queremos empresarios del agro tenemos que conocer sus realidades y darles incentivos a la entrada para que produzcan más.
El productor juega un rol fundamental que no podemos descuidar. Por eso, es importante contar con producción, y que dicha producción de alimentos llegue a lugares adecuados para su comercialización, de ahí la importancia de poner en marcha la cadena de frío en puntos estratégicos, donde se vea la cara del productor, y vayamos de a poco reduciendo el rol del intermediario.
Abrir el grifo de las importaciones no es la solución. La solución se encuentra en aprovechar los factores de producción que tenemos y que debemos aprovechar al máximo pensando en que los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas. Esos recursos que debemos aprovechar están basados en el aprovechamiento en el uso de la tierra para producir, el capital basado en el equipo y las maquinarias adecuadas que nos permitan producir más con costos competitivos. También la tecnología que nos permita utilizar herramientas adecuadas al campo, que deben ir fomentando el emprendimiento en los más jóvenes.
Invertir en el campo es reducir la migración a la ciudad, dando una oportunidad a que esa persona pueda trabajar en su provincia, estando cerca de los suyos. Promover la capacitación, el financiamiento y dotar de tecnología a los productores es mejorar la mano de obra local, y reducir niveles de desempleo. Quitar la política del campo es promover la producción de manera técnica para mejorar ingresos y reducir los niveles de pobreza. Pensar a largo plazo con productos de calidad es tener visión para aumentar nuestra capacidad de exportación.
Las cadenas agroalimentarias son un buen instrumento para reunir a todos los actores clave dentro de este “ecosistema agrícola”, que debe tener comunicación constante sobre las fortalezas y debilidades del agro.
Estas cadenas deben ser el punto de encuentro para tener un control de lo que se piensa producir, para de esta manera (ordenada) poder mantener un control adecuado y eficiente en las importaciones. Las importaciones no son improvisadas, deben ser reguladas pensando en lo que se cosecha localmente.
Ese hombre del campo hace un esfuerzo todos los días para llevar un sustento a su casa, no descuidemos la producción local por intereses particulares. Pensemos en el largo plazo y en las nuevas generaciones, porque de esta manera estamos generando desarrollo económico.
El autor es economista, consultor y docente