Panamá es un crisol de razas en el que un 12.2% de la población está constituido por pueblos indígenas o, mejor dicho, por nuestros pueblos originarios. Son los protectores de los bosques de nuestro país y un pilar fundamental para la mitigación del cambio climático.
A lo largo de la última década el aporte de los pueblos indígenas a la protección de nuestro hábitat ha sido reconocido local e internacionalmente, siendo noticia mundial. Una gran variedad de diarios y noticieros como Euronews así lo reportan. Destacan que son los protectores del 80% de los bosques a nivel mundial.
El origen de su compromiso con la custodia de nuestro patrimonio ambiental radica en su cultura y en su cercanía con la naturaleza, su espiritualidad y la herencia de conocimientos y valores que son trasmitidos de generación en generación. Las mujeres indígenas han formado parte de esa gran heredad de conocimientos, jugando el rol más desafiante: el de romper barreras generacionales y ser exponentes de sus costumbres fuera de sus territorios.
Sara Omi, mujer indígena panameña, en el marco de un taller de contribución de los pueblos indígenas, desde su cosmovisión, ante el cambio climático en Panamá, promovido por el Ministerio de Ambiente, afirmó que las mujeres originarias son guardianas y protectoras, que habían trascendido barreras dentro de nuestro territorio. Ella es un referente y un ejemplo de su afirmación: representa, incluso, a la mujer indígena a nivel internacional. La revista Forbes la ubica entre las 100 mujeres más poderosas de 2023.
El conocimiento de la mujer indígena ha sido infravalorado. Es vital comenzar a trabajar en iniciativas que permitan que sus aportes sean útiles, sus derechos sean respetados y sus iniciativas utilizadas como estrategias sociales y políticas.
Conservemos y difundamos los sabios conocimientos de mujeres que son las herederas de conocimientos ancestrales, cerrando brechas durante siglos.
Panamá es carbono negativo. Es de justicia reconocer el aporte de los pueblos indígenas en nuestro país en la conservación del ambiente. Sin embargo, desde otra perspectiva, son pueblos vulnerables, cuyas tierras se han visto gravemente afectadas, por el aumento del nivel del mar y los fenómenos climáticos de los últimos años.
Guna Yala es conocido como un paraíso de aguas cristalinas, arrecifes de coral y arena blanca. La otra cara de la moneda es que se trata de un paraíso que se sumerge en las aguas. Es una comarca que se hunde. El aumento del nivel del mar se ha vuelto una realidad en esta zona. Ha sido necesaria la resignación y la adaptación de sus habitantes. Esto nos enfrenta a una interrogante: ¿serán justo los protectores, los más afectados? A pesar de la ironía de la respuesta, hay que destacar que los pueblos indígenas han hecho un brillante trabajo de adaptación y han mostrado una importante resiliencia que ha jugado muy a su favor.
La Organización de Las Naciones Unidas para la Cultura, las Ciencias y la Educación (Unesco) señala que los conocimientos indígenas funcionan en una escala espacial y temporal mucho más protectora que la ciencia a veces, e incluye la comprensión de adaptarse a la variabilidad ambiental, siendo actualmente más reconocida su función de prevenir y adaptarse al cambio climático.
Según el estudio Base global del reconocimiento de las tierras indígenas, los pueblos originarios reconocen y respetan la existencia de santuarios que son áreas bien localizadas debido a su valor espiritual, permitiendo su mejor conservación.
El Acuerdo de París sobre el cambio climático, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y el Convenio sobre la diversidad biológica y protocolo de Nagoya son algunos de los acuerdos internacionales que promueven la colaboración con los pueblos indígenas a través del uso de sus conocimientos.
El mayor activo de los pueblos originarios son sus creencias que permiten la protección de los bosques y los recursos naturales. Es prioritario que se evite que la modernidad sea un detonante para que nuestros pueblos pierdan su identidad.
Los pueblos indígenas han sido aliados de la conservación de la naturaleza desde siempre. Aprendamos de su cultura y utilicemos sus conocimientos. Mitiguemos el cambio climático.
La autora es egresada LLAC 2021