Al parecer, la ex vicepresidenta de esta república a la deriva, Isabel de Saint Malo, fue a Boston para una cita médica, “nada grave”, y señaló en un tuit (que ahora no está en su cuenta) que la atendieron dos minutos después de la hora de su cita, poniendo en valor la importancia de la puntualidad para, acto seguido, indicar que Panamá tiene “mucho que aprender”.
Estas apreciaciones son otro rasgo del deterioro de nuestras instituciones y sus funcionarios, estén o no en ejercicio. Desafortunadas y ruines afirmaciones también hizo hace meses el “toreable” perredista, que dijo que le envidiábamos por no poder ir a USA a vacunarnos por lo privado contra la Covid. Que exfuncionarios hablen de esta forma tan despectiva del país y de las instituciones en las que sirvieron, demuestran la poca ética que practicaron en el ejercicio de sus funciones.
El adjetivo “puntual” tiene siete acepciones en el diccionario. Es cierto que en Boston son “puntuales”, según la primera, “que llega a un lugar o que parte de él a la hora convenida”, pero también lo es, para vergüenza de la tuitera, que ella, cuando gobernaba, no fue “diligente en hacer las cosas a su tiempo y sin dilatarlas” (segunda acepción), miren cómo está la salud pública. Lo que es “puntual” (tercera acepción: indubitable, cierto), es la falta de respeto que cada vez más expolíticos nos tienen porque, no lo olviden, el Estado panameño lo formamos todos.
Ojalá sean un “fake” (como llaman a hora a las mentiras, parece que no), y que este síntoma del ex político burlón, ricachón y arrogante, no siga demostrando que van a seguir riéndose de nosotros mientras nos roban y que, cuando no tengan que robar, se irán a los USA a gastar nuestros balboas. Quien estuvo en el poder y no hizo nada debería callarse las críticas porque, si estamos como estamos, es por la cobardía o la desidia de ellos cuando gobernaron.
El autor es escritor
