Todos los años, junio llega con mucha visibilidad de la diversidad sexual en redes sociales, con actividades educativas de la más alta calidad, expresión del amor diverso mediante el arte, la ciencia y la cultura y una marcha que une a una comunidad, tanto en celebración de su propia identidad, como en protesta por lo que falta por lograr. Es en este mes en donde también se hace aún más presentes actitudes violentas que vulneran la salud mental de las personas sexualmente diversas, y que siguen estando presentes a lo largo del año. Al observar esta realidad, surge un cuestionamiento que ha dado lugar a distintas formas de evidencia científica: ¿Qué factores de riesgo ponen en peligro la salud mental de las personas LGBTIQ+?
Desde hace décadas, la ciencia ha tratado de abordar la problemática de las identidades estigmatizadas de la población sexualmente diversa. Esta exploración se remonta a los años 70, cuando se despatologiza la homosexualidad y se retira de los manuales de diagnóstico de enfermedades mentales, decisión que fue motivada por activistas LGBTIQ+ de la época y que fue revisada y acatada por la Asociación Americana de Psiquiatría, constituyendo un hito histórico en materia de derechos humanos y ciencia. Sin embargo, luego de 51 años de esta decisión que motivó investigaciones científicas, estadísticas y difusión científica a la comunidad académica y civil, ¿Por qué todavía observamos conductas discriminatorias hacia las personas sexualmente diversas? ¿Por qué las incidencias de salud mental en la población LGBTIQ+ son preocupantes?
Primero que todo, es pertinente resaltar que la evidencia científica ha encontrado que la aparición de cualquier malestar psicológico importante en personas LGBTIQ+ tiene su génesis en la discriminación, vulneración y estigmatización de sus identidades y no en la inherencia de su identidad de género y/u orientación sexual diversa.
Basándose en lo anterior, diversos autores han explorado la realidad de las personas sexualmente diversas desde distintas aristas y los resultados de diferentes investigaciones han arrojado evidentes disparidades de salud en la población LGBTIQ+, las cuales manifiestan peor calidad de salud mental y peores síntomas psicopatológicos en comparación con las personas heterosexuales. Además, se han logrado identificar distintos factores de riesgo para la salud mental específicos de la población sexualmente diversa los cuales, sumados con otros factores de riesgo globales que sufre la población general, comprometen de manera desproporcionada la salud mental de las personas LGBTIQ+.
Entre algunos de los factores de riesgo específicos para la población LGBTIQ+, se ha reportado la discriminación, el acoso y el rechazo familiar, lo cuales se han asociado con la aparición de cuadros depresivos, ansiedad, ideación e intentos de suicidio. Además, revelar la orientación sexual/identidad de género diversa siendo adolescente también se considera un factor de riesgo específico de las personas LGBTQ+, el cual se ha relacionado con una peor salud mental. Este último factor ha sido abordado desde estudios cualitativos, los cuales explican que, para personas jóvenes y adolescentes, salir del closet puede significar perder a tu familia, debido al posible rechazo. Esto último es importante, ya que la exploración de la orientación sexual aparece en la adolescencia, y el apoyo familiar y social es clave para un desarrollo saludable.
La evidencia científica sobre salud mental LGBTIQ+ en Panamá es escasa, sin embargo, las investigaciones disponibles señalan que la discriminación es uno de los principales factores de riesgo que afectan a las personas LGBTIQ+ en el país.
Desde Fundación Iguales, llevamos a cabo investigación científica para generar evidencia sobre factores de riesgo psicosocial en población LGBTIQ+, lo cual nos permitirá tomar decisiones acertadas en pro de los derechos humanos y salud de las personas sexualmente diversas.
El autor es psicólogo e investigador principal en Fundación Iguales
