El Mercosur y la Unión Europea firmaron el pasado 17 de enero un Acuerdo de Asociación (APAE) y un Acuerdo Comercial Interino (ATI), con el objetivo de generar el mayor espacio de integración económica del mundo, ampliando el acceso a mercados y abriendo oportunidades en un bloque conformado por casi 800 millones de personas, que representa alrededor del 30% del PIB mundial. Aunque se trata de un paso relevante, su vigencia no es inmediata, ya que deberá ser ratificado por los Estados miembros de ambos bloques económicos.
En esta nueva fase de integración, los países deberán afrontar retos de armonización jurídica, dado que el acuerdo contempla disposiciones en materia de reglas aduaneras y de origen, seguridad alimentaria, competencia, buenas prácticas regulatorias y propiedad intelectual, entre otros aspectos.
En el caso de la República de Panamá, como Estado asociado del Mercosur, el presidente José Raúl Mulino estuvo presente como testigo de honor durante la firma de los acuerdos, expresando el interés del país en aportar a esta nueva zona de libre comercio su posición geográfica estratégica, así como su fortaleza logística en torno al Canal de Panamá y a los puertos marítimos. Panamá no firmó el tratado como parte contratante, pero su presencia oficial resulta trascendental en el plano protocolario y diplomático, al reforzar su posición como actor interesado en el comercio global.
Lo anterior no significa que Panamá no sea socio comercial de la Unión Europea. Conviene recordar que, mediante la Ley 27 del 17 de abril de 2013, el país ratificó el acuerdo que establece una Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea y sus Estados miembros, manteniendo vigente desde hace más de una década un pilar comercial relevante y vinculante.
Asimismo, tras años de comercio bilateral, la Unión Europea representa actualmente el segundo socio comercial de Panamá, después de Estados Unidos, según datos de la Contraloría General de la República. En el ámbito centroamericano, Panamá sigue siendo el principal socio comercial de la Unión Europea, seguido de Costa Rica. En 2023, las exportaciones panameñas hacia la Unión Europea ascendieron a $1,532 millones, lo que representa un aumento cercano al 200% respecto a 2012, mientras que las importaciones desde ese bloque alcanzaron $13,328 millones, un incremento aproximado del 240%, de acuerdo con cifras de Eurostat.
De igual forma, Panamá ha demostrado durante más de doce años ser un socio estratégico para la Unión Europea como puente de conexión entre las Américas, acceso a dos océanos clave para el comercio marítimo y plataforma idónea para centros regionales de valor agregado, ya sea en logística, banca o sedes de empresas multinacionales, gracias a su ubicación geográfica privilegiada.
Finalmente, la firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea, con Panamá como invitado de honor, representa un hecho de alta relevancia estratégica, política y diplomática. Este reconocimiento reafirma el papel del país como plataforma logística y punto de conexión entre regiones, facilita su inserción en cadenas regionales de valor y refuerza los lazos comerciales con la Unión Europea, segundo socio comercial del país, al tiempo que abre la oportunidad de cerrar brechas estructurales, normativas e institucionales pendientes desde la entrada en vigor del acuerdo ratificado mediante la Ley 27 de 2013.
El autor es profesor de la Universidad de Panamá y exdiputado del Parlacen.

