Sin ser conocedor de leyes, podría señalar que no es simplemente que los casos de “alto perfil” se venzan por una razón específica, dado que involucra una serie de causas objetivas o de índole subjetivo.
Al manifestar “que vencen” significa, que ha precluido el término de investigación o bien, han sido declarados prescritos.
Entre las razones que a mi juicio permiten que algunos casos venzan, tiene que ver con el hecho de que muchos procesos se dilatan sea por el Ministerio Público o por la defensa, para que simplemente se cumplan los términos.
Sin embargo, la existencia de acuerdos de pena o de colaboración eficaz, permite la libertad de los implicados a cambio del pago de sumas de dinero, y se ordena el archivo del proceso para quien hace la delación, de allí la percepción de los ciudadanos de una falsa justicia o que los casos de alto perfil venzan.
No se descarta la importancia de buscar un mecanismo liberador para hacerle frente a las posibles sanciones penales de personas de “alto perfil” involucradas en delitos de corrupción.
Esto da la percepción de que hay una ley distinta y más favorable para los que se enriquecieron del patrimonio público.
El sistema penal acusatorio fue vendido a la población como un sistema más rápido y eficaz, donde sí se iba a ver la aplicación inmediata de sanciones, sin embargo, ha creado en la mayoría de la gente común un sabor de boca indeseable. Se sienten burlados, y ello, por la aplicación de medidas cautelares que siempre han existido, pero que ahora por la publicidad en los medios de los procesos tienen mayor relevancia.
El panameño no ve satisfecha el hambre de justicia y la búsqueda de esa equidad que tanto anhelamos.
Todo lo expuesto se suma a causas subjetivas, como, por ejemplo: la falta de voluntad de las autoridades de querer hacer las cosas bien (falta de interés del agente investigador o juzgador en algunos casos para darle la celeridad y el impulso al proceso), que, aunque a veces argumentan la triste realidad de falta de recursos para hacerle frente a los mecanismos cada día más innovadores que tienen los delincuentes para cometer los delitos.
La justicia como valor moral, debiera tener siempre como norte la búsqueda de la verdad, sin importar a quién deba ser aplicada. Justicia ciega no existe y no existirá desde el momento mismo en que movemos “influencias”; que se emiten fallos por amiguismo y/o sobornamos a las autoridades para que obren a nuestro favor.
En conclusión, los diputados deben crear leyes con términos de investigación y de resolución de las causas criminales más acordes con la complejidad de los casos de alto perfil.
El autor es estudiante de la maestría de administración de empresas