Quizás el momento crucial que vive nuestro país, sea consecuencia de nuestra desidia civil, y debe servirnos para darnos cuenta de lo evidente: desde hace mucho tiempo hemos hecho dejación de funciones como ciudadanos responsables, y hemos consentido desde siempre con “panes de dulce”, “toros”, “doñas”, “hijos de dictadores”, “locos”, “tortugones” y “gobiernitos sin leche condensada”, abonando el camino que nos ha llevado hasta este momento crítico bajo un eslogan: “¿qué hay pa’mí?”.
Quizás no nos guste reconocerlo, pero si echamos la vista atrás, seguimos votando por los mismos sin vergüenzas que regalan plata y “auxilios”, e invocan a Dios y su soberanía que los pone al frente de las instituciones, responsabilizándolo de sus pecados, como si no supiera a lo que van, pero, lo que es peor, sabiéndolo nosotros, les hemos vuelto a votar.
Quizás convenga no aguantar hasta mayo del 2024 para deshacernos del PRD y su gobiernito funesto; quizás lo mejor sea invocar la Constitución o alguna ley para adelantar las elecciones, pero, seguramente, nada se pueda hacer, y habrá que aguantar a un presidente que ha dejado sus funciones y que no es capaz de reestablecer el orden: estamos vendidos desde hace tiempo.
Quizás vuelvan los mismos sinvergüenzas, los mismos que no se leyeron el contrato minero, que votaron en ignorancia y que ahora piden perdón por no leer, por no preguntar, por no consultar lo que no sabían. Quizás vuelvan a las instituciones, haciendo a Dios responsable otra vez por ponerlos. Quizás sintamos vergüenza si pasa, quizás, pero lo más seguro es que no.
Quizás ha llegado la hora de tomar decisiones, de abandonar la sobreinformación a la que nos someten para que no sepamos qué decidir; quizás ha llegado el momento de emprender la marcha por otro camino. Quizás ha llegado el momento de reconocer que nos han congueado todos estos años, y que los responsables hemos sido también nosotros, con ellos, con todos: quizás, quizás, quizás.
