José Raúl Mulino gana las elecciones con un 34%. Lo que serían 3 puntos adicionales al promedio del voto duro de Ricardo Martinelli, cuando endosa a un candidato a presidente de la república, que promedia 31%; representado en el porcentaje que sacaron José Domingo Arias en 2014 y Rómulo Roux en 2019. También es la primera vez (de 3), que un endosado por Martinelli gana la presidencia de la república. Hay otro elemento que destaca el triunfo de Mulino. Y es que desde 1994 a la fecha (7 elecciones), sería la primera vez que gana una alianza, que no cuenta entre los aliados ni al PRD ni al Partido Panameñista. El candidato del PRD ganaría en 1994, 2004 y 2019; mientras que el candidato panameñista saldría airoso en 1999 y en 2014. A su vez, la presidencia ganada por Martinelli en 2009, tendría como vicepresidente al panameñista Juan Carlos Varela.
Sobre las encuestas, las últimas mantenían un promedio cercano al porcentaje de Mulino en la elección (La Prensa - 37% e Ipec – 35%). Sin embargo, no atinaron en lo que respecta el porcentaje y alejamiento del segundo lugar, que el día de la elección fue un 10%. La encuestadora del diario La Prensa, al colocar a Lombana de cuarto con un 12.7%, lo alejó de Mulino por 24 puntos. El Ipec, por otro lado, a pesar de que colocaba a Lombana de segundo con un 16%, lo distanció 19 puntos sobre lo que le otorgó a Mulino. Ni hablar la metáfora de los trillizos (entre el segundo y cuarto lugar). Ipec colocó el orden correcto, pero con los siguientes porcentajes: Lombana 16%, Torrijos 14% y Roux 11%; mientras que La Prensa marcó a Torrijos 16.4%, a Roux 14.9% y a Lombana 12.7%. Los porcentajes de las encuestas de Torrijos y Roux fueron cercanos a la realidad de las elecciones (Torrijos 16% y Roux 11%). Pero Lombana fue muy disminuido en las encuestas, con 8 puntos menos de la realidad con el Ipec y 12 puntos menos de la elección con la encuestadora de La Prensa. Porque al final, Lombana supero por 8 puntos a Torrijos y por 13 puntos a Roux, despegándose de quienes serían mellizos, el día de la elección.
Es cierto que en el caso de Ipec, había un 6% de indecisos y un 9% que no votarían por ninguno. Mientras que, en el caso de la encuestadora de La Prensa, el 1.7% votaría en blanco. ¿Se decanto ese 6% del Ipec en votar por Lombana para subir al 22% el día de la elección? ¿Cómo también un 3% de los que no votarían por ninguno, fueron a votar para llevar a Lombana al 25% que sacó en la elección? Queda la interrogante para entender a la encuestadora en este aspecto.
La catástrofe política fue el PRD, constituyéndose en la peor tragedia electoral de un partido de gobierno, por lo menos en la era democrática. El candidato oficialista no solamente llegó de sexto (de un total de 8 candidatos presidenciales). Sino que fue derrotado también por una candidata de libre postulación, aunque inscrita en el PRD. El porcentaje obtenido por José Gabriel Carrizo con un 5.83% (5 veces menos votos que la membresía de su partido, cuando un partido como Moca obtiene 14 veces más votos que su propia membresía), constituye el peor para un candidato oficial de un gobierno que pretende reelegirse. Superando el negativo que había obtenido el partido panameñista en 2019, con un 10%.
Para finalizar, queda demostrado que el subsidio electoral es un derroche de dinero público, para enriquecer a unos cuantos. Entre 2019 y 2024, el PRD recibió $14.6 millones, CD recibió $11.8 millones, el Panameñismo recibió $7.7 millones, Molirena recibió $3.3 millones, el PP recibió $3.1 millones, Alianza recibió $2.7 millones; mientras que los nuevos partidos País, RM y MOCA no recibieron nada. Sin embargo, RM y MOCA sin subsidio electoral, generaron la mayor cantidad de votos, superando con creces su propia membresía (el partido País apunta a desaparecer, probablemente por la bajeza de Meliton Arrocha). Por consiguiente, los subsidios deben ser revisados para que esa cantidad indiscriminada de dinero sea utilizada para resolver problemas sociales que ahogan a Panamá.
El autor es abogado y miembro de MOCA.
