Las protestas de octubre-diciembre de 2023 demostraron la capacidad de la sociedad panameña para organizarse y manifestarse colectivamente.
Las decisiones complejas que afectan a la comunidad requieren soluciones inteligentes y sostenibles, las cuales se pueden generar a través del diálogo colaborativo entre todos los sectores involucrados, con el objetivo de alcanzar beneficios mutuos.
El anterior gobierno usó una estrategia de “Decidir-Anunciar-Defender” por la que se tomaron decisiones sobre Cobre Panamá, se firmaron acuerdos, se hizo un anuncio público y se defendieron las decisiones y acuerdos. La manera como se presenta o informa la intención de realizar proyectos de inversión tiene consecuencias, y cuando las personas se sienten amenazadas, muchas veces prefieren luchar por su supervivencia con un enfoque antagónico y puede conducir al escalamiento del conflicto. Es evidente que se pudo haber manejado mejor involucrando a diversos actores y promoviendo procesos más colaborativos. La situación actual demanda mayor reflexión y diálogo, ofreciendo al nuevo gobierno una oportunidad para escuchar todas las voces y superar la falta de transparencia y participación ciudadana significativa.
Estas líneas proponen un diálogo constructivo y significativo, involucrando a la sociedad panameña para generar valor compartido y beneficios a largo plazo. Es crucial establecer un diálogo genuino y transparente basado en un diagnóstico confiable, con datos, generando información creíble para todos. Un proceso participativo debe convocar a múltiples actores para entender sus perspectivas, preocupaciones y aspiraciones.
Debemos reconocer que cuando alguien dice “¡no!” a algo, está diciendo “¡sí!” a otra cosa, cuidando un interés o preocupación. Es fundamental entender a qué se le está diciendo sí, como al cuidado del ambiente o al desarrollo sostenible u otro. Toda actividad humana genera impactos, y la sociedad debe considerar riesgos e impactos cuando los beneficios superan los costos. La minería puede ser una palanca para el desarrollo sostenible, pero con transparencia y participación ciudadana significativa.
La pregunta que se debe hacer la propia sociedad panameña no es si se quiere aceptar o no una actividad económica, como la minera o cualquier otra, la pregunta clave es: ¿bajo qué términos y condiciones podría aceptar alguna actividad que tiene sus propios costos o riesgos, así como también beneficios? Para que una población reciba de manera positiva un proyecto de inversión, la población tiene que creer y sentir que estará mucho mejor después de la llegada del proyecto, en comparación a cómo se encontraba antes. Un proyecto debe ser percibido como un buen vecino que contribuye al desarrollo sostenible. El nuevo gobierno de Panamá tiene una oportunidad única para crear condiciones adecuadas para un diálogo genuino y digno, escuchando diversas voces para tomar decisiones informadas y sostenibles.
Es importante señalar que en un proceso de diálogo significativo deben involucrarse a todas las partes interesadas en la solución, es decir, hacerlo juntos y co-construir soluciones. Para lograr esto, las partes deben concentrarse en los intereses, necesidades, aspiraciones y preocupaciones básicas de todos, es decir sostener conversaciones profundas sobre lo que realmente es importante para cada una de las partes, más allá de posiciones antagónicas a favor o en contra de algún tema en particular. Además, las partes en el proceso deben construir, reconstruir y fortalecer relaciones positivas de confianza a través del constante compartir e intercambiar información y haciendo seguimiento de acciones consistentes con los compromisos que se van asumiendo.
Cabe recordar que un proceso de diálogo digno está basado en el reconocimiento de las partes interesadas, dando legitimidad a las necesidades y experiencias de las partes interesadas y brindando el espacio y la estructura para que todos se sientan escuchados y reconocidos. Un proceso de diálogo digno debe desarrollar reciprocidad o un sentido de ida y vuelta constructivo, porque la dinámica recíproca genera una mayor conexión entre las partes y puede crear un impulso para tener conversaciones desafiantes que se complementen entre sí y fortalezcan la confianza en el resultado y el compromiso con el camino por delante. Además, un proceso de diálogo digno asegura claridad porque tiene una ruta bien diseñada basada en una narrativa clara, estableciendo expectativas y describiendo el camino a seguir, dando certeza y coherencia sobre lo que vendrá después, construyendo una nueva historia juntos.
En resumen, la sociedad panameña puede maximizar el valor compartido hacia el desarrollo sostenible a través de un diálogo genuino, transparente y significativo, tomando decisiones legítimas, informadas, creativas, inteligentes, transformadoras, sostenibles y beneficiosas para todos los panameños.
El autor es mediador profesional y consultor en negociaciones y procesos de consenso.
