Son el 9 de enero de 1964 y el 31 de diciembre de 1999 fechas conocidas por la nación; sin embargo, la primera está sustentada en hechos históricos verídicos y la segunda no. Aquel 9 de enero, el anhelo fundamental del patriótico estudiantado y pueblo panameño era y aún es: “soberanía total y canal panameño”. No obstante, enseñanzas de usurpador torrijismo respecto a la segunda son suponedoras y embaucadoras. De manera que concatenar dichas fechas para presumir que la segunda honra la primera es afrentosa. Por ello, rememoraré fundamentales verdades históricas encubiertas por un embrollador torrijismo que contradicen aspiraciones de la gloriosa gesta del 9 de enero de 1964.
El día 7 de septiembre de 1977, el general Torrijos y el presidente Carter suscriben en Washington dos inacabados tratados, perfeccionados por el Senado de Estados Unidos en los meses de marzo y abril de 1978, a través de instrumentos de ratificación que, a la vez, sirvieron para autorizar a Carter a ratificar los mismos.
Ulteriormente, el 16 de junio de 1978, la verdad lógica de Omar y verdadera de Carter los llevó a ratificar truncados tratados junto a los instrumentos de ratificación que los complementaron. En ocasión a esta nefasta y entreguista fecha, fueron asesinados por el G2, aparato represivo del torrijismo, los estudiantes universitarios Jorge Camacho y Demóstenes Rodríguez. Por consiguiente, esta genuina ratificación tira por la borda el fraudulento plebiscito de ratificación del 23 de octubre de 1977.
Importa decir que dichos instrumentos de ratificación están conformados por 2 enmiendas, 2 condiciones, 3 reservas y 4 entendimientos que mediatizan nuestra soberanía y el canal expresado en el Anexo A, al cual me referí en artículo aparecido en este medio el 10 de enero de 2015.
Asimismo, es el 22 de agosto de 1979 otra nefasta fecha que socava principios de la gesta del 9 de enero. Ese día, el canciller Carlos Ozores Typaldos suscribió el Tratado de Montería, que sustituye el perpetuo tratado Thompson-Urrutia entre Estados Unidos y Colombia y que dio a este país derechos privativos sobre al Canal.
Respecto a figuradas y retorcidas enseñanzas que del 31 de diciembre de 1999 hace el torrijismo, ciertamente finalizó con el pacto del tratado del Canal de Panamá, mas no es cierto que se recuperó la aspirada soberanía motivo de la gesta del 9 de enero y las luchas que le antecedieron, dado que la eficacia y vigor del actual tratado Concerniente a la Neutralidad y el Funcionamiento del Canal de Panamá prosigue a perpetuidad junto a su anexo A y sus instrumentos de ratificación.
Con estas verdades históricas, Torrijos decidió claudicar y/o capitular principios patrióticos expresados el 9 de enero de 1964, condescendidos en la posteridad. La patria se construye sobre verdades históricas; convertirla para encubrir perfidias, desaciertos, vergüenza política y/o provecho es repudiable como reprochable.
El autor es contador y escritor.
