El 6 de diciembre de 2018 se celebraron las elecciones de la Asociación de Educadores Veragüenses (AEVE) para renovar su junta directiva, siguiendo los lineamientos de los estatutos que regulan dicha asociación. Este gremio magisterial, a pesar de llevar en su título un topónimo provincial, en realidad posee una membresía a nivel nacional y ello obedece, a nuestro juicio, al respeto y al eco que ha encontrado dentro del magisterio panameño, y eso como respuesta a la coherencia y beligerancia en la lucha gremial (no solo magisterial) en pro de una educación para todos y todas, y de calidad. Igualmente, el de enaltecer la labor docente en todos los rincones del país.
Para este evento electoral, a diferencia de otras elecciones, se presentaron dos nóminas. Es necesario recalcar este hecho por lo inédito, ya que después de la reorganización de la AEVE, siempre se presentaba para las elecciones una sola nómina unificada, reflejo del grado de confluencia y de unidad de sus miembros. En ese 6 de diciembre fueron las elecciones a nivel nacional, y ese día también ocurrió otro hecho inédito y consideramos que hasta histórico: fueron las elecciones a las que concurrió la mayor cantidad de docentes legalmente habilitados para ejercer el voto (1,851 votantes).
El resultado fue igualmente contundente. La nómina 1 obtuvo un respaldo masivo y categórico (1,291 votos), y la nómina 2, que sería una continuación de la actual directiva saliente -a tal punto que el postulante para el cargo de secretario general lo ejerce en la actualidad-, obtuvo 495 votos.
Lo que debió haber sido un proceso normal en la vida de cualquier organización social (nos referimos al traspaso de mando), ha devenido en situaciones tirantes provocadas por la nómina perdedora, cuyas acciones incluyeron el despido injustificado e ilegal de una funcionaria administrativa con más de una década de servicios profesionales en la AEVE.
Lo cierto es que la nómina vencedora fue proclamada oficialmente por parte de la Junta Nacional de Escrutinio y comunicada al Comité Coordinador de Elecciones, cuyos miembros, curioso este hecho, fueron escogidos por la misma junta directiva actual que conformaría parte de la nómina perdedora.
Algunos miembros de la exnómina derrotada continúan realizando acciones ajenas a los estatutos y reglamentos, haciendo (o inventando) cualquier subterfugio para hacer ver que los resultados electorales fueron fruto de acciones poco transparentes y actos amañados.
Flaco favor le están haciendo no solo a la lucha gremial del país, sino también a la propia lucha popular. A esta altura no caben más llamados a la cordura y a la propia historia de la AEVE. Ahora cabe repetir, y hasta sobrepasar, la contundencia que arrojaron las urnas el 6 de diciembre de 2018. Y la nueva fecha es el próximo 16 de marzo de 2019, en la que, de acuerdo con los estatutos, se deberá dar el traspaso a la nueva junta directiva electa para el bienio 2019-2021 (ese día se celebrará en Santiago la Asamblea General Ordinaria).
El autor es docente
