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CIUDADANíA

No a la reelección

No a la reelección
No a la reelección

Un tema que cada día cobra más fuerza es la llamada campaña de “no a la relección”, pero me pregunto si esta solo será un válvula de escape vía redes sociales o si en realidad se verán efectos en la consecución de dicho objetivo. No sería extraño que muchos de los que promueven esta idea la apliquen a todos los diputados, excepto al que ellos apoyan, porque claro, ese no es como los demás, sobre todo cuando este te ha prometido, ahora sí, ponerte en la papa. Si partimos de esta lógica podríamos concluir que al final todos terminarían haciéndolo, dejando sin efecto el escarmiento que la población descontenta pretende darle a ellos y por añadidura a sus respectivos partidos.

Por otro lado, ¿sería esto solo un escarmiento o es un inicio en la toma de conciencia de la población frente a los desenfrenos y prácticas fraudulentas, casi mafiosas, de los partidos tradicionales? Incluso, yéndonos un poco más allá, podría ser un primer paso en la búsqueda de nuevos agentes que intenten llevar de forma más ética, disciplinada y verdaderamente democrática los asuntos del Estado.

Pero, ¿será posible que con tan solo una campaña de etiquetas en redes sociales logremos ponerle un hasta aquí al despilfarro y malas prácticas, para lograr mejoras reales en temas sensitivos, actualmente olvidados, como salud y educación? O, ¿habrá que llevar el “no a la reelección” a expresarse públicamente, que proyecte sus exigencias y sea garante de las mismas para lograr un mejor país?

Tal vez todo esto sea mucho pedir, más aún cuando nos han malacostumbrado a dejar en pocas manos el manejo de nuestro país, pero sería un inicio y la oportunidad para hacer más participativa a la ciudadanía, así como promover más los niveles de conciencia.

Por el momento tenemos ya un indicador del pésimo rumbo que lleva el país, y aunque lo promuevan como el más desarrollado de la región echándole flores al crecimiento económico, a lo interno, en curiosa dualidad de visiones, sabemos que impera la corrupción, ineptitud, nepotismo, injusticia e inequidad, entre otros males. Decir que todo marcha bien cuando en las calles, noticieros y redes sociales se siente de forma cada vez más intensa y objetiva la falta de credibilidad en las instituciones del Estado, hace evidente el nivel de descaro.

Cada vez es más común escuchar sobre el circo en el que vivimos y cómo impúdicamente se beneficia a un par de familias en este país. Antes eso era como un mito, hoy todos saben quiénes son los más favorecidos de todo este show; sin embargo, nos siguen hablando de democracia, mientras esta pareciera cada vez más distante de las escuelas rancho, de los pocos y mal abastecidos centros de salud y de su población. El no a la reelección es apenas un paso en ese despertar. Evitemos que luego de las elecciones o peor aún, durante la campaña, vuelvan a dormirse quienes empezaron a hacerse sentir.

El autor es ciudadano


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