Recientemente hemos recibido información - desconocida hasta ahora-, sobre acontecimientos que sucedieron luego del presidente José Antonio Remón, que consideramos arrojan luz a los acontecimientos de aquellos días.
Bajo el capítulo “Los gringos no saben quién mató a Remón”, Cesar Díaz Brandao, en su libro sobre el asesinato del expresidente panameño, menciona una importante reunión al más alto nivel donde se recopiló información de agencias de inteligencia, seguridad nacional e investigativas norteamericanas.
A escasos días del magnicidio, el 11 de enero de 1955, se reunieron los directores de varias agencias de inteligencia y seguridad nacional norteamericanos, como la CIA, el Departamentos de Estado, el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), entre otras, para analizar las consecuencias del asesinato de Remón. Sus conclusiones quedaron plasmadas en el informe de inteligencia, National Intelligence Estimate (NIE)
Según este informe, la NIE preveía una lucha por el poder en Panamá entre grupos políticos tradicionales y facciones familiares que, como bien sabemos, en efecto se produjo apenas subió José Ramón Guizado a la presidencia.
Como en efecto ocurrió, los diversos grupos políticos coaligados alrededor de Remón comenzaron a exigir mayor participación política en el nuevo gobierno, como era el caso Alejandro “Toto” Remón, hermano del difunto presidente, que quería el ministerio de Gobierno y Justicia. Al frenar esas ambiciones políticas y económicas, como también fue el préstamo de $450 mil dólares a la empresa camaronera de los hermanos Arias Guardia, y cuyo presidente era Toto Remón, Guizado se convertía en un estorbo para lograr esos propósitos y se concluyó había que sacarlo.
También el informe de la NIE preveía la salida forzada de Guizado de la presidencia, pues la Guardia Nacional había decidido apoyar a Guizado provisionalmente. Sus comandantes, coronel Bolívar Vallarino y teniente coronel Saturnino Flores, no confiaban en Guizado pues temían que los removiera de sus puestos con ayuda de la fuerza política arnulfista.
Recordemos que Guizado había sido segundo vicepresidente en la reciente presidencia de Arnulfo Arias Madrid y había participado en el gobierno panameñista días antes de que el presidente Arnulfo Arias fuera derrocado a punta de bala por la Guardia Nacional el 10 de mayo de 1951. Los comandantes Vallarino y Flores estaban dispuestos a desplazar de la presidencia a Guizado y poner al segundo vicepresidente, Ricardo Arias Espinosa, a quien consideraban su amigo, según el mencionado informe de inteligencia norteamericano.
El titular del periódico La Hora, de 23 de febrero de 1955, decía “Fue el propio Lilo quien convenció a Miró que confesara”. Destacaba la información que había sido el jefe de la Guardia Nacional, primer comandante Bolívar “Lilo” Vallarino quien había logrado convencer a Rubén Miró que debía confesar el asesinato. Informaba el medio, además, que como a las cuatro de la madrugada del 14 de enero se había apersonado el comandante Vallarino a la celda de Miró despertándolo y luego de una breve charla logró convencerlo de que confesara. Lo inexplicable es que el comandante Vallarino sabía que días antes, pasada la media noche del 11 de enero, Rubén Miró había confesado, aceptando toda la responsabilidad por los hechos ocurridos en el Hipódromo de Juan Franco alegando que temía que se entronizara en Panamá una dictadura como la de Somoza en Nicaragua. Esta información solo la conocía un puñado de personas, y la mantenían en secreto. Vallarino también sabía que el comandante Timoteo Meléndez había asesinado a Danilo Sousa, miembro de la Policía Secreta, testigo presencial del magnicidio. Conocía también las declaraciones de Eduardo Grau, las que involucraban a Miró y los comandantes Flores y Meléndez en un golpe contra Remón.
¿Entonces, qué quería el comandante Vallarino que confesara Miró? ¿Había ido Vallarino personalmente a la Cárcel Modelo a las cuatro de la madrugada para que Miró implicara a Guizado en el crimen y así desplazarlo de la presidencia, tal y como se desprende del informe de la NIE?
En una carta de 17 de febrero que Rubén Miró pudo sacar de la cárcel, dirigida al dueño del diario Panamá América, Harmodio Arias Madrid, escrita más de un mes antes de que la Asamblea Nacional iniciara el juicio a Guizado, Miró le decía que el comandante Vallarino acompañado del mayor José María Pinilla, jefe de la Cárcel Modelo, se aproximaron a su celda el 14 de enero en la madrugada, amenazándolo que si no implicaba a Guizado en el asesinato ordenaría el arresto inmediato de su esposa Magdalena y su hijo Tomás.
Seis meses más tarde, el 16 de agosto, Harmodio Arias Madrid, confirmaba haber recibido la carta después de que la misma fuera publicada en Cuba por la revista Bohemia, prestigiosa publicación de la época que seguía con detenimiento los acontecimientos en Panamá.
El 14 de enero Rubén Miró implicó al presidente Guizado en el crimen. Al día siguiente, la Asamblea Nacional separaba a Guizado de la presidencia y ordenaba su detención. Anticipándose a lo que haría la Asamblea Nacional al día siguiente (15 de enero), al anochecer del 14, Vallarino reforzaba el contingente de la Guardia Presidencial fuera de la residencia del entonces presidente Guizado, impidiendo así la salida de personas de la misma y prohibiendo a familiares y amigos su entrada. Así quedaba Guizado, de facto, virtualmente detenido y despojado de la presidencia.
El 15 de enero, luego de que la Asamblea Nacional finalizara su sesión, el nuevo gobierno ordenó que se devolvieran a sus respectivos países a los investigadores extranjeros que estaban en Panamá y que habían llegado a solicitud expresa del presidente Guizado desde Estados Unidos, Venezuela y Cuba para colaborar en las investigaciones sobre el crimen. Entre ellos se encontraba el renombrado criminólogo cubano Israel Castellanos.
Así culminaba la investigación del magnicidio. El golpe de estado parlamentario contra Guizado estaba en marcha.
El autor es banquero
