Aún recuerdo el 10 de marzo de 2020, cuando la ministra de Educación anunció que se suspenderían las clases por un mes. Solo había pasado una semana, y en mi caso dos días, desde el inicio del nuevo año escolar. Ese mes resultó en 4 meses en que los estudiantes de colegios oficiales estuvieron encerrados en sus casas sin estudiar ni aprender.
Afortunadamente, para los estudiantes que estaban inscritos en colegios particulares, los directivos y profesores de estos centros hicieron lo mejor que pudieron para adaptar rápidamente sus clases a un entorno virtual, un territorio nuevo para ellos.
Poco a poco, muchos (aunque no el 100%) de los estudiantes tuvieron la oportunidad de recibir algún tipo de instrucción a través de la televisión, la radio y las plataformas digitales.
Reconozco que en 2020 y 2021, no fue posible lograr las metas en materia de educación y que, además, dimos un paso atrás incluso de lo que habíamos alcanzado en años anteriores.
Cuando inició el año escolar 2022 de manera presencial ( semi-presencial para algunos) fui de las primeras en celebrar. Finalmente, los estudiantes volverían a conectar entre ellos y con sus profesores. Lastimosamente, nos encontramos ante una situación de país con la cual era necesario decirle al gobierno “basta ya”. Sin embargo, las protestas y manifestaciones añaden un mes más de retraso académico a nuestros estudiantes.
Ante el fin de la huelga, ¿cuál es nuestro rol como docentes? Enseñar a nuestros estudiantes a aprender y a disfrutar del aprendizaje. Será imposible presentar todos los contenidos que indica el currículum. Tratar de abarcar todos esos contenidos implicaría saturar a los estudiantes con información que no serán capaces de procesar y que desde siempre se han preguntado para qué les sirve. El mundo de hoy permite un fácil acceso a la información a quien realmente desea obtenerla. Pero es importante saber dónde buscar y cómo filtrar esta información. Como docentes, debemos enseñar estas habilidades a nuestros estudiantes. Mi recomendación es regresar al aula de clase y enfocarnos en crear estructuras y rutinas que le den seguridad al estudiante. Crear espacios de diálogo donde los estudiantes puedan expresar sus ideas y emociones con respecto a la huelga, la corrupción, el alto costo de la vida, la pandemia, el dejar de usar mascarillas y otros temas de actualidad. Retomar la última unidad o módulo que se estudió y seleccionar los contenidos más relevantes que tengan una aplicación práctica para asegurar que ese contenido realmente se logre asimilar. Trabajar la lectura comprensiva.
Los últimos dos años de pandemia y el último mes de huelga han representado un atraso en materia educativa para la generación actual. Pero no tiene por qué quedarse allí. Querido docente que me lees: te invito a que recuerdes por qué elegiste la docencia como profesión. Recuerda tu vocación al volver a las aulas y, como diría el Capitán Planeta: “El poder es tuyo”.
La autora es psicóloga y docente de inglés.
