La regulación financiera influye significativamente en la protección de los intereses de los distintos actores que intervienen en los mercados financieros, promoviendo la transparencia y eficiencia en el desarrollo de sus operaciones. El adecuado funcionamiento del sistema financiero implica el crecimiento sostenible de la economía, ya que constituye un atractivo para la inversión de capital.
El sector financiero se compone de un conjunto de empresas que se encargan de canalizar los recursos provenientes del ahorro con destino a los prestatarios, con la finalidad de obtener un beneficio. En este escenario, intervienen como entes regulados las instituciones bancarias, los organismos bursátiles y las compañías de seguros. Las actividades del sistema financiero deben garantizar una adecuada gestión de los recursos financieros, promoviendo el financiamiento de modelos productivos que aporten beneficios al desarrollo de la sociedad.
Las regulaciones financieras constituyen un instrumento que permite respaldar la economía de un país, mediante el establecimiento de normas que regulan las actividades de las entidades intermediarias del sistema. Para alcanzar este objetivo, los Estados crean entes que se encargan de velar por el cumplimiento de estas normativas, como el Banco Central y la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras.
Uno de los principales aspectos de riesgo que se ha logrado cubrir con las regulaciones es la incertidumbre ligada al compromiso a futuro, lo que implica la posibilidad de quebrantar el cumplimiento de las obligaciones establecidas por parte de los intermediarios involucrados. Asimismo, las regulaciones también han permitido garantizar el acceso a la información sobre las inversiones y el mercado, por parte de los ahorristas.
A lo largo de la historia, se han podido evidenciar las consecuencias de la desregulación financiera, como es el caso de la crisis de 2008, la crisis de México en 1994 y la asiática en 1997. Estas circunstancias han estado determinadas por la pérdida de los valores en el ser humano, la falta de un comportamiento ético y la ausencia de gobierno corporativo. Igualmente, es importante destacar que con el fin de sortear la crisis y contener los efectos posteriores, los gobiernos han optado por aplicar regulaciones al sector financiero.
Como se ha podido comprender, el sector financiero cumple un papel de gran importancia para el desarrollo de la sociedad, ya que determina el crecimiento de la economía no solo de un país, sino que puede tener un impacto a nivel mundial. Por lo tanto, es indispensable que se tomen las medidas correspondientes para sancionar las faltas cometidas dentro del sector, así como el establecimiento de normas que respalden una gestión transparente y el comportamiento ético de las partes involucradas.
La autora es estudiante de maestría.