Los países de la región latinoamericana cuentan con un débil crecimiento en la productividad en comparación a países de Norteamérica y Europa; en otras palabras, a países más desarrollados. Esto se debe a que cuentan con instituciones fuertes y bien estructuradas que impulsan y mejoran el entorno empresarial.
Según el Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2018 Instituciones para la Productividad: hacia un mejor entorno empresarial, las instituciones económicas son críticas para impulsar la productividad y el desarrollo. Estas instituciones incluyen aquellas de carácter transversal que promueven, por ejemplo, la protección de los derechos de propiedad y el cumplimiento de los contratos, así como también otras referidas a normas, regulaciones y programas aplicados en ámbitos o mercados más específicos (como el mercado laboral).
El reporte cuenta con una definición del concepto de instituciones: “las instituciones son las reglas del juego –formales e informales– que estructuran las interacciones de los distintos actores de la sociedad (gobiernos, ciudadanos, empresas, etc.) en el ámbito social, económico y político”.
Vale la pena destacar que el concepto de instituciones abarca tanto las reglas como políticas formales.
Con la definición previamente descrita, se puede mostrar un amplio abanico de indicadores de desarrollo según el RED. Estos hacen referencia a cuatro indicadores institucionales, que muestra el valor promedio para el periodo 1996-2015 para los países de América Latina y otras seis regiones del mundo provenientes del International Country Risk Guide (PRS, 2018). Estos son: imperio de la ley y el orden, calidad regulatoria, efectividad del gobierno o calidad de la burocracia, y control de la corrupción.
Los indicadores se construyen a partir de encuestas realizadas a inversores y otros actores políticos y económicos relevantes, con el objetivo de capturar las percepciones sobre el funcionamiento de las diferentes dimensiones institucionales en los distintos países.
En cuanto a los resultados, el desarrollo institucional en América Latina se ubica muy por debajo del de los países desarrollados de América del Norte y Europa. De hecho, la región se encuentra muy cerca de los niveles de los países africanos, y para un indicador en particular (imperio de la ley y el orden), se encuentra incluso por debajo del África subsahariana. En América Latina, Chile lidera los cuatro índices de funcionamiento institucional.
En cuanto a los resultados para Panamá, nos encontramos por encima de América Latina en los índices calidad de la regulación e imperio de la ley y el orden. Sin embargo, nos encontramos por debajo en el índice control de la corrupción. Por último, en el índice efectividad del gobierno, con igual valor de América Latina.
El estudio RED 2018 revela que existe una correlación entre instituciones transversales y productividad total de los factores. El estudio también reveló que la productividad total de los factores de Panamá relativa a Estados Unidos es la segunda más alta de la región (58%), detrás de Argentina (61%), siendo el promedio de América Latina de 37% (Año 2014). Además, se registró que el producto por trabajador de Panamá relativo a Estados Unidos es de 39%, siendo el tercero más alto entre los países de la región (año 2014).
El estudio destaca que el débil crecimiento de la productividad no se debe a una ineficiente estructura sectorial de las economías de la región comparada con la de los países más desarrollados. El problema de la productividad es transversal. En todos los sectores que conforman la economía existe un rezago considerable de productividad con respecto a los países líderes. Esto se debe, en parte, a un importante grado de informalidad productiva que se hace presente en la mayoría de los sectores y que no es exclusiva del segmento microempresarial. La brecha de productividad laboral entre los sectores formal e informal se aproxima al 45%, luego de comparar por sector, tamaño de la empresa y características observables del individuo.
Las raíces del problema de la productividad en América Latina son profundas y penetran transversalmente a todo el tejido productivo. De allí la importancia de continuar el esfuerzo que vienen haciendo los países por mejorar la institucionalidad relacionada tanto a aspectos más transversales, como el ambiente de negocios y la seguridad jurídica, como a políticas y regulaciones en ámbitos más específicos que favorezcan la competencia, el acceso a insumos y la cooperación entre las empresas, y el mejor funcionamiento de los mercados laboral y financiero. En conclusión, las instituciones de carácter transversal son fundamentales para impulsar la productividad y el desarrollo económico de los países.
El autor es analista económico del Centro Nacional de Competitividad

