Licenciada
RITA VÁSQUEZ
Directora
Diario La Prensa
Ciudad
Señora Directora:
No existe un grupo terrorista en Tierras Altas, según la publicación en la página 2B de este diario el 23 de noviembre de 2023 (Presentan querella contra líderes de cierres en Tierras Altas). Lo que sí se fomentó fue un preocupante crimen de odio en el distrito. Dicha cobarde querella criminal, interpuesta por la Cámara de Turismo, Comercio e Industria de Tierras Altas, probablemente fue maquinada siguiendo órdenes del gobierno de turno y de la minera: buscar chivos expiatorios para amedrentar a un país entero que protestaba contra la ley 406. No es casual que meses después de interpuesta la querella, la expresidenta de dicha cámara se presentó como colaboradora de la minera.
Ninguno de los querellados tiene récord policial ni perfil de terrorista. Fue un plan maquiavélico que utilizaron las dos juntas directivas (saliente y entrante) de dicha cámara, junto con unos cómplices locales y funcionarios, quienes, aprovechando su coyuntura con el gobierno de turno, usaron medios de comunicación social y redes sociales para publicar irresponsablemente la noticia de una querella criminal sin siquiera haber sido admitida, y sin que los querellados hubieran sido imputados o condenados.
Sin embargo, fueron parte de ese grupo y de otros grupos los que incitaron a la violencia el 2 de noviembre de 2023, atentando contra la vida y el orden social; es decir, fue una tentativa de homicidio. Al igual que el gobierno de turno, demostraron ser alérgicos al derecho de libre expresión y a los derechos humanos. Lamentablemente, en una parte de la sociedad civil de Tierras Altas existe la mala maña de manejarse como en tiempos de “bandidos y vaqueros”, con despreciables, irrevocables y comprobados hechos de atentados contra el honor.
Fuimos acusados sin prueba alguna, siendo decentes y productivos ciudadanos donde ninguno es “facineroso, ni delincuente habitual”; además, esa querella nunca estuvo respaldada por un reglamentario informe policial. Para el que no se quiere dar cuenta, fuimos presos de un peligroso estado de persecución por parte de gente con peligrosos intereses e incalculables poderes; poderes ajenos al bienestar personal y nacional. Tocará recuperar un ausente estado de derecho para que los temibles recuerdos de la dictadura militar queden verdaderamente cimentados. Solo entonces seremos capaces de vivir en paz, tolerancia y prosperidad.
Pasados casi ocho meses de esa penosa querella, esperamos pacientes la justicia, pero con una pesada e incómoda sombra sobre nuestro bienestar físico, económico y emocional, sobre nuestra imagen profesional, ¿y todo para qué? ¿Para quedar bien con quiénes? ¿Con el Ejecutivo y la Asamblea Nacional que permitieron al menos veinticinco ilegalidades proclamadas a finales de ese noviembre por la Corte Suprema de Justicia? Pero esa ofensiva querella fue admitida sin fondo ni forma, mientras un país entero cerraba calles y sufría pérdidas humanas.
Amo la libertad, el orden público y las leyes por sobre todas las cosas, así como amo el aire puro que serenamente respiro observando el majestuoso Volcán Barú y sus sutiles atardeceres de mil naranjas y de increíbles tonos azules y violetas. No cerré calles ni soy terrorista.
Atentamente,
Laura Pedreschi Janson
miembro del Grupo Cívico de Tierras Altas
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