AL HONORABLE SENOR
JORGE MOLINA MENDOZA
PRESIDENTE Y DIRECTOR EDITORIAL
CORPORACION LA PRENSA, S.A.
Panama, 27 de julio de 2026
Estimado Sr. Presidente,
Agradecemos a la redacción de “La Prensa” por haber atendido nuestras preocupaciones. En comparación con sus entregas sobre Dante, llenas de fantasías sobre torturas y canibalismo, por no hablar de “combates callejeros en Donetsk” y otras absurdidades, sus últimos artículos sobre los panameños en el conflicto ucraniano han sido un paso (aunque todavía bastante tímido) hacia una mayor objetividad. Es legítimo reconocer esos avances, más aún cuando han sido producto de las réplicas contundentes de nuestra Embajada.
Al mismo tiempo, no podemos obviar que buena parte de la información difundida continúa apoyándose en matices selectivos y medias verdades que distorsionan el panorama. Por lo tanto, consideramos oportuno precisar algunos aspectos que, a nuestro juicio, deberían ser tenidos en cuenta por el público panameño.
En primer lugar, conforme a la base normativa vigente tanto en Rusia como en Panamá, no existen prohibiciones legales que impidan a un ciudadano local, a título personal y por decisión propia, sumarse a las Fuerzas Armadas rusas. En segundo lugar, y vinculado con lo anterior, es preciso distinguir entre la figura del mercenario, según la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios de 1989, y la condición del soldado voluntario. En Rusia, la incorporación al servicio militar se realiza mediante contratos escritos. Todas las personas que firman tales documentos, sea cual sea su país de origen, pasan a formar parte de la tropa regular. En consecuencia, reciben los mismos derechos y obligaciones: pago de salarios, entrenamiento, dotación de uniformes y equipos, atención médica y social, así como la cobertura en caso de incapacidad y fallecimiento.
Subrayo: no existe distinción alguna entre los rusos, los panameños y las unidades de las demás naciones, que han decidido, libremente y a través de un contrato oficial, integrarse a las filas de las Fuerzas Armadas de Rusia para contribuir a la protección de la población civil de Donbass. Por ende, estas personas no pueden ser calificadas como mercenarios de conformidad con las normas internacionales.
A pesar de esto, en los últimos meses hemos observado en medios y redes sociales una campaña orientada a presentar a nuestro país como presunto responsable de un “engaño” en materia de empleo. Según esas afirmaciones, a los candidatos se les ofrece trabajo sencillo a cambio de una remuneración extraordinaria pero, una vez en destino, se les envía al frente de batallas.
En ocasiones, tales insinuaciones se alimentan de pruebas documentales cuya autenticidad es altamente cuestionable. Como ejemplo, entre los papeles con el emblema de Ucrania, mostrados a “La Prensa” por los familiares de una supuesta víctima de reclutamiento fraudulento, figura un “contrato con el Ministerio de Defensa de Rusia”, de formato desconocido y fechado al 26 de agosto de 2026. Este tipo de incongruencias plantean interrogantes sobre la ética profesional de los periodistas quienes ni siquiera se han tomado la molestia de verificar las evidencias que han divulgado.
Rusia no apoya ni requiere los métodos tramposos de alistamiento de voluntarios. A diferencia marcada del régimen de Kiev, que se ve obligado a secuestrar a sus propios ciudadanos en las calles para enviarlos a la guerra, Moscú no carece de reclutas rusos ni tampoco extranjeros que se ofrecen para luchar contra el neonazismo. En este sentido, la Embajada de Rusia saluda a las investigaciones iniciadas por el Ministerio Público de Panamá y, junto con el resto de la sociedad, espera tener acceso a sus resultados.
Asimismo, reiteramos que nuestra Misión Diplomática cumple al pie de la letra con las funciones de representación política, económica y cultural que le corresponden a raíz del Derecho Internacional. No compete a nosotros, en ningún caso, gestionar ofertas de reclutamiento militar, actividad que a veces parece ocupar un lugar central en la agenda de las legaciones de algunos otros Estados. Cabe informar a los lectores que la Embajada recibe diariamente llamadas y mensajes de personas interesadas en unirse al Ejército ruso. En cada caso, la respuesta es clara: rechazamos de plano tales solicitudes y advertimos a sus autores sobre los riesgos inherentes a un conflicto armado. No obstante, la voluntad de un ciudadano mayor de edad de efectuar una acción que no es ilegal es, en última instancia, una decisión individual y la Embajada no tiene ninguna incidencia sobre ella.
Sin embargo, a través de este artículo, nos gustaría volver a transmitir un mensaje a todos aquellos que estén pensando en participar en las hostilidades en torno a Ucrania. Lo que les podría esperar no sería una “superproducción de Hollywood” ni mucho menos un “safari en el desierto iraquí”. Se trata de una de las conflagraciones más violentas del siglo XXI cuya cruda realidad involucra el uso de múltiples armamentos avanzados.
Su variedad, poder destructivo y alcance se amplían constantemente, desde satélites espaciales hasta drones aéreos, terrestres y acuáticos. Esto conlleva inevitablemente un elevado número de víctimas y bajas. Antes de tomar la decisión, sopesen bien las consecuencias. Recuerden la suerte poco envidiable de cientos de mercenarios colombianos del régimen de Zelensky, que perecieron en las tierras rusas de Kursk en 2024 y 2025 sin fama ni gloria.
Nos sumamos a lo expresado en el comunicado oficial de la Cancillería de Panamá. Reafirmamos la disposición del Gobierno de Rusia a seguir cooperando con los colegas panameños, usando los canales de la diplomacia bilateral para brindarles información sobre sus connacionales que presuntamente se encuentran en la zona del conflicto. Al mismo tiempo, cabe señalar que las reglas establecidas sólo nos permiten proporcionar tales datos a las autoridades gubernamentales y no directamente a la ciudadanía.
La explosión sin precedentes de la atención mediática a la participación de algunos panameños en el conflicto (lo que ha sido de conocimiento público desde hace más de un año), aunque pueda reflejar la angustia legítima de sus familiares, tampoco es un hecho espontáneo. En esta campaña informativa, se percibe la intención de ciertos sectores de reforzar la narrativa sobre la falta de oportunidades y trabajo en Panamá, la cual, según se insiste, es tan grave que empuja a los jóvenes a tomar los pasos más drásticos. No entraremos a especular sobre las motivaciones de esta confabulación pero jamás permitiremos a ningún actor que denigre la imagen de Rusia para promover sus intereses particulares.
¿No les parece a los medios panameños también dirigir sus preocupaciones sobre el conflicto a la Honorable Embajada de Ucrania en su país? Basta guardar el silencio sospechoso.
Consideramos que la presente comunicación pone el punto final a la serie de aclaraciones formales que nuestra Misión Diplomática consideraba necesaria ofrecer en el marco del debate público sobre el asunto. A partir de ahora, con el fin de garantizar transparencia y el acceso directo a la información, la posición oficial de la Embajada de Rusia en Panamá se publicará exclusivamente a través de nuestros canales oficiales en redes sociales: @EmbRusPan.
Konstantin Gavrilov
Embajador de Rusia en Panamá
Las réplicas son publicadas como son enviadas por su autor. La Prensa no modifica, edita o corrige su contenido.