Hace unos días conversé con una compañera sobre el tiempo que demora en llegar al trabajo, ella reside en el sector este, aproximadamente a 30 kilómetros de la urbanización Chanis, donde se ubican las oficinas. Para llegar a las 8:00 a.m. debe salir de casa a las 4:30 a.m., luego subir a un Metro Bus, y dos taxis, los conocidos “no voy”.
Son tres horas y media en tranque y espera del bus, que demora una hora en llegar a la parada. Este día a día se traduce en tiempo perdido y deterioro de la calidad de vida.
Para el año 2009, nos enfrentábamos a un sistema de transporte público totalmente colapsado e insostenible, que operaba bajo un marco institucional y legal debilitado, falta de dirigentes responsables y competentes y con tarifas mínimas, acomodadas a la economía del panameño. Ante esta situación surgen los proyectos de transformación en el sistema.
En la actualidad contamos con proyectos que parecen dar solución a esta problemática, de los cuales resalto los más importantes.
El Metro de Panamá: operando la línea 1, en el sector de San Miguelito, con una extensión hasta Villa Zaíta. En construcción la línea 2, que considera el tramo desde San Miguelito hasta Nuevo Tocumen y con extensión al aeropuerto de Panamá.
Cuenta con proyección de ocho líneas y una visión de culminación de obras e inicio de operaciones para el año 2040.
Metro Bus: busca la solución de rutas alternas. Actualmente no satisface la demanda por tiempos de espera de los usuarios. En el mes de diciembre de este año, se incorporan 69 buses para atender parte de la demanda.
Proyecto de revitalización de espacios públicos: busca la transformación de la ciudad, facilitando al peatón la movilidad, caminando o en bicicleta, para aquellas personas que aplique desplazarse a distancias cortas.
Proyectos en construcción: el cuarto puente sobre el Canal, corredor de los pobres y mantenimientos de las vías, facilitarán la movilidad hacia la ciudad.
Contamos con proyectos de mejora y proyecciones a largo plazo, que parecen ser la solución parcial del problema. Sin embargo, este problema trasciende a temas más complejos como: cultura, educación, planificación y seguridad pública.
Hablo de cultura, porque todos queremos comprar un automóvil cuando empezamos a trabajar, y este consumismo incrementa el volumen de tráfico. El transporte público debe ser lo suficientemente atractivo, y facilitar los accesos a las áreas residenciales o alternas a las líneas del Metro para reducir el uso de automóvil propio.
Hablo de educación, porque como ciudadanos tenemos el deber de cuidar y conservar los medios que nos facilita el Estado para transportarnos.
Hablo de seguridad pública, ya que el usuario se transportará en aceras o ciclovías, si contamos con la protección correspondiente. En caso contrario, si las áreas son foco de vandalismo, los usuarios continuarán utilizando automóvil propio.
Referente a la planificación, es necesario contar con un plan de Estado, que garantice la continuidad de las obras con soluciones integrales de país, en lugar de planes de gobierno que obedecen a intereses partidistas.
Finalmente, el problema se puede resolver, pero debemos integrarnos y luchar por un mejor Panamá para que las generaciones futuras vean los frutos del esfuerzo que hoy realizamos.
La autora es estudiante de maestría en administración