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AMéRICA LATINA

La revolución cubana en el tamiz

En esta s fechas, tengo presente el rol que la revolución cubana ha tenido en la historia latinoamericana reciente. Es justo entender que la desigualdad y la marginación en nuestra región, han sido combustible de muchos levantamientos sociales, que al final han devenido en monstruos que devoraron a los pueblos que le dieron origen.

La revolución Cubana nació el 5 de agosto de 1951 cuando el gran líder cívico cubano Eduardo Chivás, reconoció públicamente en su programa de radio que no podía probar sus acusaciones de corrupción contra el ministro de Educación, que supuestamente malversaba los fondos del desayuno escolar. Ante su radioaudiencia Chivás tomó un revolver y se disparó. Murió 11 días después por complicaciones debido a la herida que se causó. Se dice que a su entierro acudieron tal vez un millón de cubanos.

De ese germen de insatisfacción aparecieron los hermanos Fidel y Raúl Castro, que como jóvenes idealistas pretendían emprender, dentro del espíritu reformista de Chivás, protestas que luego se convirtieron en acciones más violentas, como respuesta a la persecución del régimen del dictador Fulgencio Batista. Vino el exilio a México, la radicalización con los nuevos compañeros de viaje, y finalmente el desembarco en Cuba.

A lo que aludo cuando digo que una revolución como la cubana debe pasar por el tamiz, es que debe analizar en profundidad sus errores y los de que reaccionaron a esta. Al igual que muchos movimientos sociales, la revolución cubana era de carácter heterogénea. Entre sus filas había de todo: desde libertarios, socialcristianos, liberales, socialistas democráticos, anarquistas, hasta por supuesto marxistas leninistas.

La estrecha relación del gobierno de Batista con la mafia italiana y estadounidense, sirvió de óbice para que la administración repúblicana de Eisenhower tomara medidas extremas , que alimentaron a los más fanáticos entre el liderazgo revolucionario, convirtiéndose en purgas, carcelazos, exilios y paredones.

Los 60 años de la Revolución Cubana son un recordatorio de que las políticas extremistas de bloqueos y embargos, usualmente llevan al camino del extremismo ideológico y las tiranías más abyectas. Hoy empiezan a levantarse nuevamente, con razón o sin ella, poblaciones abandonadas en Ecuador y en Chile. Hay que evitar a toda costa que con ese combustible, un demagogo o un tirano encienda otro fuego contra la democracia en América Latina. No permitamos que los militares vuelvan a ser los árbitros del estado de derecho.

La Revolución Cubana nos recuerda todo lo que podemos perder, si dejamos en manos de los políticos el cuidado de las democracias.

El autor es abogado y periodista

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