Soy mujer. Me gusta serlo. Me ilusiona ponerme bonita y salir a la calle, con ínfulas de comerme al mundo. Soy persona. Me gusta serlo. Me seduce soñar que puedo. Rompen aguas las ganas de plantar bandera para avizorar el futuro. No permito que me aten. No será el bies de mi enagua el que me frene y se enganche en la faena de contar estrellas y quimeras. Piso fuerte. Hablo claro. No grito. Aspiro a ser escuchada, con oídos puros, que no distinguen si el timbre de mi voz se corresponde con mi cuerpo. Soy persona. Amo serlo.
Reflexiono: ¿Soy mujer? ¿Soy persona? Soy quien llora sin pudor y ríe como guasón. Compartimos el mismo cuerpo. La que ama, la que amó y amará. La que perdona sus errores y apuesta por lo que vendrá. No me rindo.
“La panadera del pueblo”. Frisaba el verano de 1898. Era un pueblo perdido en la llanura… deambulaban los fantasmas de la Guerra de los Mil Días… Era el sitio de Aguadulce. “Tomaron sopa de cogollo de maíz y comieron hasta gato”. Sobrevivencia pura. Las mujeres no trabajan. No amasan el pan de madrugada. Mi bisabuela, sí. Enseñó bien a su hija. Maestra rural, a los 22 años tenía casa propia. Su supervisor, Sebastián Sucre, en una carta que data de 1922, la describe como “ejemplo digno de imitarse… Usted ha sabido mostrar a la sociedad que la gran finalidad de la mujer es ser útil en alguna forma”.
Mi abuela también enseñó bien a su hija. Ella fue causa, yo, efecto. Nivia se adelantó a sus tiempos, quebró prejuicios y avizoró trochas de esperanza. Heroínas anónimas abundan. No importa. Quizás no sean conocidas por su nombre de pila, pero sí por sus huellas indelebles. Mujeres en contravía a sus épocas, referentes de un camino que entonces solo se intuía. Científicas demuestran que en nuestro cerebro no solo caben letras, sino números, cuántica, física, química y biología. Lawrence Summers aprendió a la mala. Insinuó que los hombres tienen capacidades naturales para las ciencias exactas. Las mujeres, no. El precio fue la Presidencia de Harvard. Hay oscurantismos que cuestan.
Surgen nombres. Marie Curie y su hija, Irene Joliot-Curie, cumplen la hazaña de ganar el Nobel. Ada Lovelace, matemática del siglo XIX, es considerada la primera programadora de la historia. Rosalind Franklin ayuda a la humanidad a entender la estructura del ADN. En Panamá, las mujeres han escrito su historia desde aquellos tiempos pretéritos cuando el Código Civil incluía como régimen matrimonial supletorio el de separación de bienes. Acicate perfecto para esforzarse más. Correr y perseverar. Más del 80% de los egresados de las universidades nacionales somos mujeres. La intelectualidad de este país apunta a Venus y no a Marte. No es suficiente.
El Foro Económico Mundial estima que el producto interno bruto per cápita mundial aumentaría en 12 billones de dólares a 2025 si mejoramos la brecha de género en 25%. El mundo entero prospera si la mitad de su población tiene movilidad económica y social. ¿Qué ocurriría con las lacras sociales si empoderamos a la mujer? Serían cosa del pasado. Transformaríamos a nuestras sociedades en verdaderas democracias.
Debemos llevar a las mujeres al poder. No aludo al solio presidencial. Las sueño en juntas directivas, con cargos ejecutivos y acceso a la riqueza mundial. Se puede con más y mejor educación. Urge facilitarles acceso al financiamiento y que puedan generar empleo.
Son insuficientes las leyes de acción afirmativa y las cuotas de participación. Garanticemos igual salario a igual trabajo. Basta ya que igual trabajo signifique 25% menos de ingresos para las mujeres.
Un grito silencioso se crispa en mi garganta. “No te rindas”, yo también tuve 23 años, un matrimonio, un divorcio, sin profesión y un chiquillo que se me antojaba especial –el tiempo me dio la razón-. Soy mujer, soy persona, soy ciudadana de primera categoría; no acepto que me ofrezcan ejercer mis derechos civiles y humanos a medias. Soy amante de la familia, de los amigos, de las causas. Soy mujer. No lo olvides. El mundo me necesita, nos necesita y requiere de cada una. La revolución de la cuarta era es de Venus.
La autora es abogada y docente
