En el juego de béisbol no es usual robarse la primera base; un buen batazo bien colocado te lleva hasta primera base. Lo usual es robarse segunda, tercera y hasta el home si un distraído jugador (¿contralor?) te lo permite.
Leo con gran preocupación la denuncia presentada por La Prensa acerca del mal uso de millonarios fondos para el deporte. Comparto el rechazo a los hechos de esta nueva maleantería, comentado por Laurentino Nito Cortizo. La Contraloría no ejerce el debido control de los fondos públicos. Nuevamente, la Asamblea de diputados se encuentra involucrada en un escándalo por ser algunos de sus miembros los “aprovechados dirigentes” del deporte nacional.
Agregando sal a la herida y burlándose del país, los diputados presentan un camarón legislativo creando un artículo dentro de la ley de presupuesto, que señala que las compras de federaciones deportivas no están sujetas a la reglamentación de contrataciones públicas, sin importar que sean fondos públicos.
Reitero que algunos diputados son los “líderes” de algunas federaciones. Sin embargo, como esta ley no es de efecto retroactivo, todo lo ya actuado está sujeto a investigación por las autoridades de la Contraloría, de Anticorrupción y las judiciales.
Esperamos que los sujetos que sean investigados, de encontrarlos responsables del delito de peculado de uso, sean ejemplarmente castigados, y no se les permita refugiarse en el fuero electoral. Los funcionarios de la Contraloría que autorizaron el refrendo del uso de los fondos, involucrando incluso al contralor, deben también ser ejemplarmente sancionados.
La unidad partidaria de cara a las próximas elecciones de 2019 se inicia con el buen ejemplo de todos los líderes de los partidos en contienda electoral.
El guardar silencio por ser copartidarios es ser cómplices de los continuos hechos de juega vivo de algunos diputados.
Si el presidente de algún partido, o miembro del directorio, o del Comité Ejecutivo Nacional, o como se llame a quienes administran el partido, resulta estar involucrado, debe renunciar a su posición y permitir así que algún otro miembro no manchado por la duda y la corrupción ejerza su función dentro de la cúpula del partido.
Basta ya del juega vivo con los fondos públicos, negarle (¿robarle?) instrumentos deportivos a la juventud para usar las millonarias partidas destinadas a este propósito en provecho propio o para campañas políticas, es ser el colmo de lo miserable.
No hay cabida en el breviario político para esta clase de “líder político”, quien a pesar del juicio al que es sometido el preso de El Renacer por espionaje y peculado, además del escarnio público que esto conlleva, sin duda pagará cárcel, y esto debiera ser suficiente para que otros aprendan que sí hay castigo al juega vivo político del mal uso de los fondos públicos.
Están tan presumidos de su poder político que poco les importa lo que pensemos de su falta de ética y moral, creen que campea la impunidad y que nada les pasará. Esto es consecuencia de un Ejecutivo débil, leyes laxas y poder judicial extenuado.
Agrava el tema el descaro de introducir un artículo en la ley presupuestaria para cubrirse con un manto de impunidad. Más delicado aún cuando el Ejecutivo anuncia que “hay que seguir caminando y que aprobará la ley tal como está”, entendemos que por temor a enfrentarse a algunos miembros de la Asamblea de diputados. Ojo, presidente Juan Carlos Varela, que no todos los diputados respaldan este sórdido artículo.
Es cierto que usted se debe al país y así debe actuar en beneficio del mismo, pero percibimos que conociendo la razón e intención del camarón legislativo, su actuar aceptando promulgar la ley del presupuesto tal como está lo convierte en cómplice del mal uso de los fondos públicos por omisión y negligencia, lo que lo hace sujeto a investigación hoy o mañana, y puede ser juzgado por esos mismos que usted “involuntariamente” apadrina.
Necesitamos un país gobernado por quien castigue la corrupción y no que la honre.
Necesitamos que la juventud de hoy sepa que en el futuro de ellos y sus hijos habrá un país ético, moral, con principios sólidos. Necesitamos esperanzas de un gobierno con visión de país 2050, que vele por el bienestar social de toda la población.
Los sinvergüenzas apátridas se robaron hasta la primera base.
Así lo percibo, así lo escribo.
El autor es ciudadano
