Quiero abordar un par de temas de gobierno, vistos desde la perspectiva del vicepresidente, entrevistado el pasado miércoles en el programa Noticias 180 minutos con Álvaro Alvarado. Lo que más me impresionó fue la ligereza con la que trata asuntos tan serios como la Caja de Seguro Social (CSS). Tuve la impresión de que el individuo –involuntariamente– elaboraba un guion de comedia que, en efecto, generó risas, aunque solo las de él. Admito que reí al escucharlo, pero era porque me venían a la mente escenas de Shrek.
“Imaginemos que la CSS es una cadena hotelera… y que tiene hoteles en todas las provincias, y que esa cadena tiene un valor de $14 mil millones, que tienes una deuda de $3 mil 500 millones y tiene un plazo fijo de $5 mil millones... Con esas cifras, muchos se morirían por administrarla. Entonces, la fatalidad con la que se habla de la CSS no es tan real…”. Ese es su diagnóstico. Yo agregaría que no solo hay quien moriría por administrarla, también algunos se morirán por falta de atención, medicinas, insumos y por la incompetencia de los que mueren por administrarla.
¿Solución? Inyectarle $3 mil millones. Con eso ganan 24 meses que servirían para encontrar una salida estructural “para que esa cadena de hoteles pueda seguir brindando o mejorando su atención, su comida…”, sin modificar las medidas paramétricas. Entonces, si así de fácil es la solución, ¿por qué no lo han hecho?
¿De dónde saldrán los $3 mil millones? Fácil, dijo: hay dos opciones. Gaby empleó 25 palabras para no decir “de la mina”, aunque la pregunta era obvia: ¿Ud. habla de la mina? Sí, respondió. Su plan es consultar al país sobre la minería, y si dice que sí, ¡Eureka!, encontramos la solución. Eso equivale a comprar un billete de lotería y gastar el premio antes de ganárselo. El único plan de ese gobierno sigue siendo la mina. Y con lo remoto que sería un sí a la minería, la conclusión es que no hay plan A. ¿Cuál es la segunda opción? Esbozando una sonrisa que no escondió un solo diente, dijo: “vamos paso a paso”. O sea, tampoco hay plan B.
Otro cuento perversamente malo es que dijo que la deuda de Panamá –de casi $50 mil millones– “es de las más sanas del mundo”. “Tienes una mesa bien puesta, unos platos en el lugar correspondiente… Quisiéramos tener puras pechugas, pero lo que vamos a tener son varias presas de pollo, vamos a tener arroz…”. El problema es que esa mesa no es la del hogar promedio, se parece más a la de él, aunque hay que sumar langostinos y salmón.
Para rematar, dijo que Panamá recibe préstamos con intereses que son mucho más bajos que otros países. El punto de referencia no deben ser otros países, sino Panamá. Por ejemplo, en 2020, el Gobierno colocó $2 mil 500 millones de deuda, a un interés del 4.5%. Tres años y pico después, colocó $3 mil 100 millones, con interés del 7.8%. Y esos son muchos millones de diferencia. Así que, si piensa ganar con un plan minero, sin plan para la CSS y con cuentos de camino, mejor búsquese –desde ya– un buen abogado, por si las moscas

