Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, dependen de su materia prima, dada por los valores, principios y acciones de su gente y también del tiempo como República.
Nuestra frágil materia prima facilita gran permisibilidad, mínima disciplina e irrespeto a los valores y derechos humanos, con franco desapego -“juega vivo”- a las leyes vigentes. Paternalismo, falta de transparencia, corrupción e inmunidad.
Políticos criollos crearon esta situación, buscando beneficios, sin que importe su incapacidad y falta de eficiencia en la gestión administrativa. Nuestros recursos son mal manejados en perjuicio de la mayoría y en beneficio de ellos.
Usan promociones y estadísticas tendenciosas, hablan de crecimiento económico e ignoran la inequidad y diferencia social. Esta diferencia, importa poco en educación, salud, seguridad. Incluso la usan como fuentes de dinero fácil, ejemplo, licitación de la Facultad de Medicina o de las ambulancias para la Caja de Seguro Social (CSS).
Solicito a los despachos superiores del Ministerio de Salud (Minsa) y CSS, que entiendan que el sistema no funciona, y que no van a perder sus ventajosas posiciones diciéndole al presidente Juan Carlos Varela la realidad y realizando una evaluación del sistema independiente.
Si no se cambia el sistema, ni Superman y Batman juntos podrán lograr una gestión eficiente y humanizada en Minsa-CSS.
No se puede pretender que con una enorme promoción mediática se va a resolver este nefasto problema, mediocre e improvisado, con una atención deshumanizada, desigual y a destiempo, que involucra una gestión de más de 55 mil funcionarios.
Con la competencia que me asiste, 50 años como médico en la CSS y 14 años revisando el tema, sin ser un experto, hemos aclarado la realidad del sistema. Está enfermo en etapa terminal, sin diagnóstico ni médico de cabecera, va rumbo a la tumba.
No existe ni institucionalidad ni gobernabilidad, ni disciplina en el funcionamiento en su gestión. Tampoco existen registros auténticos y eficientes que permitan determinar cuál es la gestión de trabajo diario de esta cantidad sustancial de funcionarios.
Esto no permite rendición de cuentas y ajustes disciplinarios y/o administrativos existentes en las leyes y normas vigentes.
Requerimos un diagnóstico del sistema de salud institucional, mediante una verdadera evaluación, independiente (idóneos extranjeros), evitando sesgos y política en este diagnóstico.
Solo así se podrá, de forma auténtica, hacer los ajustes necesarios razonada, lógica y coherentemente, respetando el bienestar común primero y el bienestar del personal después.
Se requiere que la meritocracia sea la norma y no la política partidista o el amiguismo en quienes decidan la ruta a seguir.
Hay que cambiar de actitud, los cinco actores involucrados:
1. Gobierno honrar que la salud es un derecho del hombre y una obligación del Estado, artículos 109 y 115 de la Constitución. No es su caja menuda o fuente de dinero fácil y facilitar gestión eficiente, efectiva y eficaz, en donde prive la disciplina, y se logren la institucionalidad, gobernabilidad y rendición de cuentas.
2. Funcionarios médico/administrativos, honraran sus contratos de trabajo, erradicando los santuarios, las capillas y los robots. El respeto y las buenas relaciones serán la realidad, además del sentido de pertenencia y de dar el valor agregado necesario.
3. Usuarios, respetando y haciendo buen uso de las facilidades y recursos institucionales y no abusando de los insumos, incapacidades, etc.
4. Proveedores, erradicar la idea de Minsa-CSS como piñata, logrando gestiones en entrega de productos proactivamente.
5. Medios: Información veraz mediante gestión investigativa, evitando prosperen informaciones maquilladas, infladas (7 mil cirugías en mora ya realizadas, 23-10-17, no es posible a esta fecha).
Señor ministro de Salud, señor director general de la CSS, conozcan la verdad del sistema y enteren al señor presidente Varela, no pasará nada. El sistema está enfermo y hay que curarlo, pero “primero hay que hacer un diagnóstico”.
Ustedes van a requerir del sistema de salud un día. La evaluación independiente es imprescindible.
El autor es médico jubilado
