En Panamá, el no uso de las luces direccionales al conducir se ha convertido en un problema creciente que requiere la atención de todos los ciudadanos. Es probable que, estimado lector, usted haya estado en una intersección sin saber si avanzar o esperar porque el vehículo que se aproxima no utiliza las luces direccionales, y usted no puede adivinar sus intenciones.
En un país como el nuestro, donde el número de vehículos en las calles y carreteras aumenta rápidamente, esto representa un peligro creciente tanto para conductores como para peatones. No accionar la palanca de las direccionales, ya sea por olvido, pereza, falta de hábito o distracción con el celular, crea confusión en los conductores y aumenta la posibilidad de accidentes. Aunque es evidente, es importante recalcar que el propósito principal de las luces direccionales es comunicar nuestras intenciones a otros conductores en la carretera. No utilizarlas incrementa el riesgo de accidentes debido a cambios inesperados. Algunas situaciones en las que deben utilizarse son:
Al girar a la izquierda o a la derecha.
Al cambiar de carril en calles o carreteras.
Al hacer un giro en U.
Al adelantar a otro vehículo en la autopista.
Según una investigación realizada en Estados Unidos por la Sociedad de Ingenieros de Automóviles, se encontró que la falta de uso de las luces intermitentes causó aproximadamente 2 millones de accidentes anuales. Aunque no contamos con datos específicos sobre esta estadística en nuestro país, podemos estimar que el escaso uso de luces direccionales en Panamá también contribuye a un número significativo de accidentes evitables.
Un estudio promovido por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), realizado por el Sistema Nacional de Investigación (SNI) bajo la dirección de los reconocidos investigadores Dra. Virginia Núñez y Dr. Iván Landires, concluyó que entre 2005 y 2012, la tasa de mortalidad infantil por accidentes de tránsito se incrementó en más del 40%. Los investigadores señalaron que 10,603 niños fueron víctimas de accidentes de tránsito.
Aunque estos accidentes tienen múltiples causas, algunos pueden haber sido provocados por no usar las direccionales; si todos cooperáramos para disminuirlos utilizando estas señales con mayor frecuencia, podríamos hacer una diferencia significativa. El Reglamento de Tránsito establece en su artículo 154: “Para efectuar maniobras de giro y cambio de carril es obligatorio utilizar las luces direccionales o, en su defecto, señales manuales”.
Está comprobado que su uso disminuye los accidentes: un estudio publicado por la Librería de la Universidad de Michigan mostró que el uso de las luces direccionales reduce las probabilidades de accidente hasta un 28%. Además, se afirma que mejora los tiempos de respuesta por parte de los conductores. La Comisión Europea encargó una investigación que reveló que el uso de señales de giro puede reducir el tiempo de reacción de los conductores que vienen detrás hasta en 1.5 segundos, permitiendo anticipar y responder a maniobras imprevistas. Esto se traduce en una reducción significativa en la probabilidad de colisiones y disminuye el tiempo de espera para los vehículos en las intersecciones.
Otra ventaja importante del uso adecuado de las luces direccionales es que hace más seguro caminar por la ciudad, especialmente para los estudiantes que se dirigen a sus escuelas. Cuando los peatones observan la señal de giro de un vehículo, pueden anticipar mejor la ruta que tomará y cruzar la calle con mayor seguridad. ¿Qué podemos hacer como ciudadanos para mejorar este hábito entre los conductores panameños? Muy sencillo: utilicemos más las luces direccionales. Esto no solo da un ejemplo positivo a otros conductores, sino que también los motiva a hacer lo mismo. Su uso no es solo una cuestión de buenas prácticas; es una responsabilidad hacia la seguridad de niños, familias y peatones que tienen derecho a transitar con seguridad.
Para que no te choquen y para no chocar, usa la luz direccional.
El autor maneja desde los 18 años y es publicista.