Para las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer (LGBTQ+), vivir se ha convertido en un reto diario en Panamá. Además de no contar con leyes o políticas públicas que las protejan ni derecho a contraer matrimonio con los beneficios legales que este conlleva, la persona LGBTQ+ también está expuesta a constantes actos discriminatorios.
Según el Registro de Violencia contra Personas LGBTQ+ en América, publicado por la Organización de Estados Americanos, Panamá es uno de los países del continente que presenta casos de violencia a personas LGBTQ+. Además, un comunicado reciente de Fundación Iguales reportó que en los últimos meses han aumentado los actos de discriminación, acoso y violencia a personas LGBTQ+ en nuestro país.
Las disparidades de salud entre los grupos de minorías sexuales, en particular las de salud mental, están bien documentadas. Numerosos estudios han demostrado una mayor prevalencia de trastornos depresivos y de ansiedad entre personas LGBTQ+ en comparación con los heterosexuales. Es pertinente señalar que los jóvenes LGBTQ+ tienen mayor tendencia que sus pares heterosexuales a intentos de suicidio. Estos factores de vulnerabilidad se relacionan con la discriminación y la negación de derechos humanos.
En estos últimos años ha cobrado relevancia la perspectiva biológica en el estudio de los efectos de la discriminación a personas LGBTQ+. Distintos autores han encontrado asociaciones entre actos de discriminación, retos hacia la identidad de la persona LGBTQ+ y niveles de cortisol. Esto pone en evidencia la relación entre los efectos psicosociales de la discriminación en la salud mental y en la respuesta biológica del estrés.
En una nota positiva, otros autores han encontrado relaciones entre la experimentación de discriminación y el desarrollo de un fuerte sentido de resiliencia en personas LGBTQ+. Sin embargo, siguen siendo evidentes los efectos negativos de la discriminación en la salud mental y física.
Nos encontramos ante una situación que constituye un tema de salud pública y de dignidad humana. Desafortunadamente, no contamos con estadísticas nacionales sobre discriminación a personas LGBTQ+ y escasea la evidencia científica sobre temas de diversidad sexual y salud en nuestro país. No obstante, cada día surge nueva evidencia que nos permite establecer una línea de investigación para afrontar esta problemática y mejorar en un futuro la calidad de vida de las personas LGBTQ+ panameñas.
El autor es investigador en Fundación Iguales e integrante de Ciencia en Panamá
