REDES SOCIALES

Donde no sienten, ni dudan

Desde hace unos años he venido considerando que ya no dudamos tanto, ni sentimos mucho. Hoy día tenemos que invertir tiempo preocupándonos por todo lo que nos aqueja a diario, como por ejemplo si el gobierno funciona o no, si los impuestos no se ven reflejados en los beneficios que requerimos como contribuyentes, si la educación que brinda el Estado, a pesar que hablamos el mismo idioma, no permite que nos comuniquemos correctamente entre todos los panameños, etcétera.

Aunado a todas nuestras preocupaciones cotidianas, la inmediatez de las redes sociales ha venido a reemplazar nuestras comunicaciones con llamadas cada vez más cortas y mensajes de texto cada vez extensos, a la vez que nos hemos olvidado de la reflexión, desensibilizándonos de nuestro entorno y aceptando más fácilmente las noticias falsas. Aquí, donde algunos se aprovechan de esas fallas para generar su ganancia personal. Este lugar se llama: “el lugar donde nadie siente y nadie duda”.

Todo este artículo no es una crítica a lo que nos hemos convertido por tendencias y necesidades, tanto en Panamá como en el mundo entero, sino para apelar al sentido común, y combatir tanto la corrupción, el ocio nocivo y la mala educación por medio de la sensibilidad, proponiendo que seamos capaces nuevamente de crear información valiosa a través de la duda, ya que la duda es la que nos ha llevado al descubrimiento, y de descubrimientos a la información y de la información al desarrollo.

Este análisis parte de la libertad que me otorga el poder expresarme (en Panamá, aún se permite con poca intromisión del Gobierno), la libertad de poder informarme, y es un intento de mantenerme “dudoso” y “sensible”, ya que las noticias falsas, los intereses personales de algunos y la desinformación diaria me obligan a tener que dudar de todo para poder saber algo.

El autor es abogado y amigo de la Fundación Libertad

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