“Andamos, Sancho, porque los perros ladran” es una frase que jamás dijo Don Quijote, pero, como ya hemos dicho, contra la ficción no se puede hacer nada, y el que decide comer cuento no quiere que lo saquen de esa digestión intelectual que beneficia solo a su delirio, y que terminará intoxicándolo, como a la Alcaldesa de Arraiján, que decreta el silencio de los perros “ladrones” (de ladrar, no de robar), poniendo en evidencia la salud de nuestras instituciones.
Lo que no termina es la “fila” de participantes de la “mesa” de diálogo para “salvar” el Seguro Social. Se critica que se critique la mesa, “algo es algo”, argumentan, pero, otra vez, comedera de cuento, ficción continua: hacer algo no es más que eso, “hacer”, para taquillar, para repartir culpas cuando la cosa se tuerza, y en la “mesa” de operaciones, no se “salve” ni el Seguro ni la ciudadanía panameña. Cuando las autoridades convocan a los ciudadanos para “dialogar”, es siempre para trasladarle la culpa y lavarse las manos.
¿Para cuándo un decreto contra la corrupción? ¿Para cuándo un gobierno que tome las riendas y presente soluciones con sentido de responsabilidad? Los “ladrones” de cuatro patas nada pueden hacer (ni sus dueños), si por instinto ladran a la noche, pero para los ladrones de dos patas, conocidos por todos, solo hay impunidad y más «mesa» para seguir llenándola para su beneficio.
“Sold Out” —como si en español “Entradas agotadas”, fuese menos—, para asistir a la consagración del cuento de “gran país”, el deporte, del que se benefician muy pocos, y cuyo mérito está en los deportistas y su esfuerzo, porque si dependiera de las instituciones, no seríamos competitivos ni en jacks. Todo esto es la cara visible de lo que queremos ignorar: somos cooperadores necesarios de nuestra circunstancia.
¿Por qué tantas comillas? Para hacer énfasis en las idas y venidas que el idioma nos ofrece para que reflexionemos sobre lo que está pasando.
El autor es escritor.