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Simón Bolívar, Justo Arosemena y la búsqueda del multilateralismo

Simón Bolívar, Justo Arosemena y la búsqueda del multilateralismo
Retrato de Simón Bolívar, ubicado en el salón Bolívar de la Cancillería. LP/Elysée Fernández

La injusticia, la conquista ambiciosa y la intriga son ejercidas por el país fuerte y déspota contra el débil, al que, además, se le irrespetan sus derechos. El incidente de la Tajada de Sandía fue la justificación para amenazar e insultar nuestra soberanía por parte de los grupos promotores del filibusterismo yanqui, a los que Justo Arosemena calificó como materialistas. Además de señalarlos como salteadores de naciones y perpetradores de toda clase de atentados, alentadores de actos de provocación y promotores del más insolente desprecio por las instituciones, las costumbres, la autoridad y la raza nacional del Istmo.

Frente a esta disyuntiva, Justo Arosemena elaboró el Estudio sobre la idea de una Liga Americana, basado en el Segundo Congreso de Lima de 1864-1865 (Congreso Americano), inaugurado oficialmente el 14 de noviembre de 1864, luego de haber sido instalado el 28 de octubre. Este segundo congreso, a su vez, se inspiró en la gestión que hizo Simón Bolívar en 1826 para la realización en Panamá del Congreso Anfictiónico (a pesar de su ausencia física), el 22 de junio de 1826. Si bien el congreso fue un fracaso en cuanto a resultados concretos e inmediatos, constituyó la siembra de una semilla colocada por Bolívar, cuya germinación, crecimiento y desarrollo se convertirían en un frondoso árbol del que los panameños recogeríamos sus frutos.

El Congreso Anfictiónico de Panamá no solo fue la cuna de las futuras conferencias panamericanas, sino también la fuente de inspiración que formaría la Unión Panamericana, primero, y la Organización de los Estados Americanos, después. Asimismo, dio inicio a una nueva era en el derecho internacional americano, en lo concerniente a las relaciones entre los Estados del nuevo continente. Fue una propuesta bolivariana para contrarrestar el despotismo monárquico mediante la defensa de los sistemas republicanos, así como la creación de mecanismos multilaterales para preservar las independencias logradas.

Se intentó instaurar una zona de paz y establecer una ciudadanía común entre los Estados participantes, incluyendo el interés de abolir la esclavitud de los africanos esclavizados. Aspectos como el republicanismo, la federación y la ciudadanía universal, contemplados en el Tratado de unión, liga y confederación perpetua, producto del Congreso Anfictiónico de 1826, fueron asimilados de la propuesta internacionalista del eminente filósofo prusiano Immanuel Kant, cuyos temas fueron desarrollados en su renombrado ensayo Hacia la paz perpetua, publicado en 1795.

Participaron en el Congreso Anfictiónico Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, delegados de Colombia; Manuel Lorenzo de Vidaurre y Manuel Pérez de Tudela, delegados de Perú; Antonio Larrazábal y Pedro Molina, delegados de la República de Centroamérica; y José Mariano Michelena y José Domínguez Manso, delegados de México. Asistieron como observadores los convencionales Edward James Dawkins, de Inglaterra, y Jan Van Veer, de Holanda. El Tratado de 1826 solo fue ratificado por Colombia, por lo que la liga planteada no se concretó, lo cual no disminuye la importancia del acontecimiento en torno a la vigencia del ideal, en tiempo y espacio, respecto a la conservación de la paz, la defensa del gobierno republicano y la protección contra las agresiones foráneas.

Regresando al Segundo Congreso de Lima de 1864, Justo Arosemena fue designado como representante de Colombia en este Congreso Americano el 23 de mayo de 1864, siendo acreditado como tal el 6 de julio. Se logró reunir a los plenipotenciarios Domingo Faustino Sarmiento, de Argentina; Juan de la Cruz Benavente, de Bolivia; Manuel Montt, de Chile; Vicente Piedrahita, de Ecuador; Pedro Alcántara Herrán, representando a El Salvador (a pesar de ser colombiano); José Gregorio Paz, de Perú; Antonio Leocadio Guzmán, de Venezuela; y el propio Justo Arosemena como representante de Colombia, para crear una fibra colectiva de integración.

Al no haberse formalizado en su momento los plenos poderes de Alcántara Herrán, posteriormente terminó representando a Guatemala. Asimismo, Mariano Arosemena sería quien obtendría la representación oficial de El Salvador. La idea era resolver, a través de una asamblea de plenipotenciarios, los asuntos comunes de los Estados hispanoamericanos; reconstituir, de alguna manera, las antiguas colonias españolas, pero a través de la unión de historias, aspiraciones e instituciones similares, y establecer mecanismos para una paz duradera.

Se pretendía la creación de un ejército confederado común como defensa ante las agresiones externas, contar con un sistema de comercio preferencial y establecer un mecanismo de arbitraje para dirimir conflictos. Puede considerarse este intento como un importante antecedente de los modernos proyectos de integración, además de que representaba la continuidad del Primer Congreso de Lima reunido en 1847-1848.

En este intento inicial se revisaron normas de defensa mutua y arreglo pacífico de controversias, así como también se ratificó un tratado relativo a materias consulares.

Si bien los presentes en el Congreso Americano rubricaron, el 23 de enero de 1865, el Tratado de unión y alianza defensiva y el Tratado sobre conservación de la paz, estos tampoco fueron ratificados. Aun así, el Estudio sobre la Liga Americana de Justo Arosemena representa, posiblemente, su mayor aporte intelectual y académico junto al Estado Federal.

Siendo este su brillante y patriótico alegato, enviaba un claro mensaje sobre la necesidad inaplazable que tenía el Istmo de autogobernarse, al mismo tiempo que su vocación internacionalista lo llevó a proponer una integración continental panamericanista que, a través de lo que sería la Liga Americana, crearía una identidad latinoamericana.

Identidad caracterizada por la diferencia étnica con Estados Unidos, con esa raza “yanqui” que él atribuyó como codiciosa, acaparadora, intervencionista y expansionista. El Segundo Congreso Americano de Lima concluyó sus actividades el 12 de marzo de 1865.

El autor es abogado.