Exclusivo Suscriptores
Reforma educativa

Sin bibliotecas escolares, no hay educación

Incluir a las bibliotecas en la reforma permite que estas dejen de ser entes aislados y se articulen con el currículo escolar.

En la Ley 47 de 1946, Orgánica de Educación, la palabra biblioteca, tanto en plural como en singular, se menciona aproximadamente 22 veces. La Ley octogenaria se refiere a estos equipamientos escolares, explícitamente, como componentes esenciales para el apoyo pedagógico, la gestión educativa y el desarrollo cultural de la comunidad escolar; además son recursos para la educación permanente, apoyo a la gestión educativa, recurso didáctico fundamental, centro de difusión cultural, entre otros.

Pese a todas estas nociones positivas, las bibliotecas escolares en Panamá han sido descuidadas de manera sistemática. Muchas se han convertido en verdaderos depósitos de basura y muchas más han desaparecido. Lo que significa que, durante 80 años, los sucesivos gobiernos han violado la Ley 47, que indica que todos los centros educativos deben ser dotados adecuadamente con recursos y que cada centro es responsable de la conservación de su propia biblioteca.

En el marco de la actual discusión de la reforma educativa, es prioridad que las bibliotecas escolares se integren en el sistema como pilares de los derechos culturales y la construcción democrática. La nueva ley de Educación no puede ignorar el papel de las bibliotecas escolares por varias y poderosas razones. Una sería que la biblioteca escolar garantice la equidad en el acceso al conocimiento en un contexto de profundas brechas digitales y de aprendizaje.

Incluir a las bibliotecas en la reforma permite que estas dejen de ser entes aislados y se articulen con el currículo escolar. También funcionan como espacios poéticos y culturales que aseguran la creatividad y el pensamiento crítico dentro del centro escolar. Una ley moderna debe entender las bibliotecas como laboratorios de experimentación donde se producen contenidos multimodales y se fomenta la justicia epistémica.

Si bien es cierto que la Ley de Educación no puede ser ajena a las transformaciones del siglo XXI, no es menos cierto que el concepto de biblioteca ha evolucionado a ser espacios de “nodos territoriales y culturales” que fomentan los multialfabetismos y la ciudadanía digital; en la escuela son clave para el aprendizaje. Con bibliotecas escolares dinámicas óptimas integradas al proyecto pedagógico, se pueden cerrar las brechas de comprensión lectora.

Otra razón para fortalecer la presencia de la biblioteca escolar desde la reforma es que estos espacios garantizan los derechos culturales de los estudiantes. La lectura es la ventana a todos los derechos. Sin el acceso que brindan las bibliotecas escolares a la información, la cultura escrita, la oralidad y la creatividad, los estudiantes no pueden ejercer plenamente su libertad de expresión ni su derecho a la educación, claves para formar buenos ciudadanos.

La biblioteca escolar es un espacio de equidad y de oportunidad social. Desde una perspectiva antropológica, la biblioteca escolar representa para muchos niños y jóvenes su único punto de contacto con los libros y la cultura escrita. Se convierte en una “segunda oportunidad” porque permite compensar las desventajas socioculturales de origen y se convierte en un refugio para aliviar el peso de los determinismos sociales por lo que actúa como un motor de justicia social.

La biblioteca escolar debe ser entendida como un lugar de “extraterritorialidad”; es decir, una “tierra de libertad” o un “espacio de no obligatoriedad dentro de la obligatoriedad”, como dice Michelle Petit al citar a Ani Siro. A diferencia del aula, permite una relación más estrecha con el saber porque fomenta una curiosidad personal y autónoma que es clave para el éxito en superiores y en la vida democrática.

Esto nos lleva a hacer otra conexión cívica. La ley actual exige que las bibliotecas cuenten con personal especializado para asegurar un servicio de calidad. Aunque parezca contradictorio, la pieza clave no es la colección, sino el mediador (bibliotecario), quien ejerce la hospitalidad y logra crear escenarios de lectura y creatividad en un lugar familiar. Este profesional es un “pasador de fronteras”, como dicen los expertos, porque son ellos los que conectan el mundo íntimo del estudiante con el patrimonio cultural universal.

La biblioteca escolar es un antídoto contra la desinformación (Infocracia). En la era de la inteligencia artificial y las noticias falsas, las bibliotecas escolares son espacios de alfabetización, pero también son lugares para debatir y discutir, porque son esenciales para que los estudiantes desarrollen un pensamiento crítico y no sean manipulados por el algoritmo.

La biblioteca escolar funciona como un laboratorio donde los estudiantes pueden pasar de ser lectores a creadores, apropiándose del lenguaje de forma estética y crítica. Es un “espacio mágico” donde el sujeto se construye a sí mismo, elabora su identidad y descubre sus propios deseos a través del encuentro con la palabra poética y literaria.

La reforma de la Ley de 1946 debe trascender la instrucción escolar y orientarse hacia la democracia cultural. En ese marco, la biblioteca escolar constituye un recurso indispensable para la educación permanente y debe integrarse, desde la política cultural de lectura, con las bibliotecas públicas, como parte de un Plan Nacional de Lectura, Escritura y Oralidad del Estado, a fin de garantizar los derechos culturales como herramientas esenciales para una democracia plena.

El autor es escritor.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Precedente judicial: Tribunal revoca suspensión salarial y de cargo a docente. Leer más
  • El IMA anuncia horario y lugares de venta de las Agroferias para el viernes 6 de febrero. Leer más
  • Aprehenden a exrepresentante y extesorero de la Junta Comunal de Bugaba por presunto peculado. Leer más
  • Michael Amir Murillo se une al Besiktas de Turquía. Leer más
  • Excontralor Solís rompe el silencio sobre Panama Ports: se distancia de la prórroga al contrato y defiende su auditoría. Leer más
  • Epstein Files: Panamá, fiestas, islas y el millonario ítalo-francés amigo de Martinelli. Leer más
  • Copa Airlines anuncia tarifas especiales a Toronto y Nueva York para el Mundial 2026. Leer más