El artículo de opinión del Sr. Jaime Alemán toca un tema fundamental en la compleja y precaria situación en que se encuentran muchos de los pilares sobre los cuales se construyen sociedades que puedan aspirar y llegar al desarrollo integral y sostenible: el agua.
Hasta allí estoy 100% de acuerdo con su apreciación. Entiendo también que, como persona exitosa en el sector privado, el cual se mueve mucho más eficiente, técnica y rápidamente, pueda concebir que la solución a los problemas del agua en Panamá está en su privatización o semiprivatización.
Lo primero que tengo que apuntar es que en países tan enredados en la corrupción gubernamental y privada, entremezclados desde 1903, habiendo llegado a un nivel de prácticamente colapso total de los servicios básicos para la subsistencia, no hablemos de temas más elevados como desarrollo, creer que una privatización o semiprivatización del agua es la solución, a mi modo de ver, es una buena intención con un remedio fatal.
La empresa privada, como su nombre lo indica, está interesada en sus ganancias privadas, no públicas. Y pretender que un ente estatal sea un garante de algo más que de lo mismo, otro desacierto.
Considero que los servicios semiprivados de luz y telefonía son caros e ineficientes, y si nuestros vecinos los envidian, pobre de ellos, porque eso significa que ellos están peor. Debemos compararnos siempre con lo mejor.
El tema del agua es altamente técnico y yo soy economista, por lo que no me considero capacitada para dar la solución técnica que el tema amerita. Lo que sí puedo decir es que hoy en día todo el mundo conoce el copy/paste, y es tan fácil como que una delegación técnica de Panamá venga a Alemania, donde he vivido varios años, y vea cuáles son las razones por las cuales este país se considera líder, no solamente en lo que tiene que ver con el agua, que dicho sea de paso no es privatizada ni semiprivatizada, sino que está en las manos de los municipios con las directivas del gobierno central.
Lo primero que se encontraría esa delegación ficticia es que el tema del agua no es politiquero, sino únicamente técnico, y las personas que trabajan en todo lo que tiene que ver con el agua eso es lo que son, técnicos únicamente, y tienen sus trabajos de por vida, no se los prestan ni cambian con los gobiernos. El agua no es un componente en ninguna campaña política. Creo que lo único que pasaría si no hubiera agua es que se cae el gobierno y punto.
En otras palabras, señores, no busquemos los remedios donde no están. El único remedio que tenemos en Panamá para los serios problemas de agua, educación, salud, infraestructura, justicia, etc., etc., es acabar con la corrupción rampante, la cual no le conviene a nadie, ni al rico ni al pobre ni al gobierno de turno ni a los pasados ni futuros, a nadie, sin excepción.
Ojalá alguien competente se atreva a lanzarse a presidente para 2019, se rodee de gente competente también en los diferentes temas, ponga orden y siga una agenda honesta de trabajo, busque asesoramiento de los mejores y empiece a sacar a Panamá de donde está. No pierdo las esperanzas de que esto se dé algún día.
La autora es economista
