La atención de salud genera altos costos, por lo que es vital ser eficientes tanto en las políticas a desarrollar como en las obras a construir.
Por esa misma causa, establecer un eficiente sistema de atención primaria de salud, debe ser la estrategia correcta para poder implementar una política de salud preventiva.
El llamado Hospital del Norte es la antítesis de esta filosofía.
Si bien es cierto que entre la Ulaps de Las Cumbres y la Unidad de Atención de San Juan en Colón la CSS no tiene ninguna unidad de atención, no se trata de una situación singular. Lo mismo sucede entre Santiago de Veraguas y David, Chiriquí, de San Carlos a Penonomé, y otras áreas del país.
Construir un hospital en el área norte de la ciudad significaría abandonar el énfasis en salud preventiva, ya que un hospital es una unidad de atención de la enfermedad y no de prevención.
El hospital y su cuarto de urgencia se llenará de pacientes hipertensos, diabéticos, asmáticos y de otras enfermedades crónicas, que son los llamados pacientes amarillos, que en conjunto con los pacientes que sufren malestares no urgentes, llamados, pacientes verdes, colapsan los cuartos de urgencias.
En un sistema de atención primaria, esos pacientes serían tratados por su médico de cabecera, representan el 65% de pacientes atendidos en los cuartos de urgencia, cifra que no debería ser mayor del 5%, y que dificultan la atención de pacientes realmente de urgencias, infartos, politraumatizados y otras enfermedades graves.
La solución para la atención de salud de esa área de la ciudad con una población de unas 220 mil habitantes según el último censo, es la construcción de unas cuatro a cinco unidades ejecutoras de atención, (UEA) ubicadas estratégicamente según criterios técnicos que garanticen el fácil acceso y transporte y no por corregimientos.
Esto se consigue aplicando el método de isócronas para decidir la población de responsabilidad de cada (UEA).
Dichas instalaciones tendrían entre 20 y 25 médicos de cabecera con su equipo de salud, y capacidad resolutiva según las necesidades reales.
El censo de salud ha evidenciado que esa población es 22% diabética, 45% hipertensa y dislipidemica (grasa en la sangre), 65% obesa o en sobrepeso. Ese perfil epidemiológico solo se puede abordar con la ya citada estrategia de salud preventiva. De lo contrario, tendremos una población enferma y un hospital colapsado e imposibilitado de brindar salud de la población.
Esta solución tendrá un costo menor que el de un hospital, no solo en la construcción y equipamiento, sino también en el funcionamientos, produciendo además un verdadero impacto en la salud de los habitantes del área.
La administración de la CSS y la junta directiva de la CSS son los responsables de tomar la mejor decisión en un tema tan importante. Su deber es explicar a las comunidades del área la verdad y no permitir que un tema tan vital sea manejado con criterios politiqueros.
Este tema constituye otro de los muchos ejemplos en que la verdadera necesidad de la gente queda oculta por los intereses electoreros de políticos sin escrúpulos.
Señor director y junta directiva, actúen como políticos responsables y no como politiqueros irresponsables.
El autor fue viceministro de Salud