Para quienes todavía ponen en tela de duda que el calentamiento global es una realidad, o que piensan que el cambio climático es un mito, aquí mismo, en el istmo de Panamá, podrán apreciar la cruda realidad.
El cambio climático es un problema mundial y local. Los efectos se van a ver en todo el planeta y son muy variados, desde sequías hasta inundaciones. Panamá no es la excepción, ya que las consecuencias del cambio climático ya se han empezado a ver en nuestras costas.
El ascenso del nivel del mar es inevitable. El océano se está calentando, por lo que el volumen del agua se expande. Los glaciares se están derritiendo, lo que también contribuye a un aumento del volumen de los mares.
En Panamá ya lo empezamos a ver, con especial dramatismo, en el Atlántico. En Guna Yala, varios grupos indígenas se han empezado a desplazar porque algunas de sus islas están desapareciendo. Esta realidad solo empeorará con el tiempo.
En la costa abajo de Colón se ve cómo el mar ya ha subido tanto que hileras de casas y calles en las costas han desaparecido por completo, sin dejar rastro alguno. También hay cementerios que han sido afectados por la subida del nivel del mar, ya que no solo su infraestructura ha sido destruida, sino que ha causado daños emocionales en los habitantes de Gobea, quienes han tenido que volver a enterrar a sus familiares.
La situación se agrava por actividades ilegales que se están llevando a cabo en la provincia, como la extracción de arena de sus costas. En sus playas constantemente se ven camiones sacando arena para luego llevársela a las constructoras. Esta actividad incrementa la erosión de las playas, que acelera los efectos del ascenso del nivel del mar.
Bocas del Toro es otra provincia que se ve afectada, toda vez que muchas familias han tenido que reconstruir sus viviendas debido a que el mar las ha destruido. También muchos de ellos tienen que vivir en palafitos, ya que no hay más espacio en tierra firme para construir sus hogares, así que se las tienen que ingeniar para construir sobre el mar, lo cual es una bomba de tiempo.
En el océano Pacífico los efectos también son notorios. Por ejemplo, la comunidad costera Los Azules, en Coclé, parece un pueblo fantasma. La subida del nivel del mar ha sido tan grave, que los residentes tuvieron que abandonar y ser reubicados.
El cambio climático y sus efectos no mejorarán a menos que las personas y los gobiernos se pongan de acuerdo en cómo manejar el problema. Para esto hay varias soluciones, ya sea a nivel local o nacional. Por ejemplo, reforestar, ya que los árboles capturan dióxido de carbono y esto reduce las emisiones de CO2, o consumir menos energía, ya sea comprando electrodomésticos de consumo eficiente o desconectando los aparatos electrónicos mientras no se estén usando. Un cambio en los hábitos alimenticios también influiría, dado que comprar comida importada contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero por su transporte o bien, la disminución en el consumo de carne roja.
Para los panameños, el reto es mayor, porque somos apenas un estrecho pedazo de mar amenazado por dos enormes océanos.
La autora es ambientalista