VETERANO. Una muestra de que Panamá es el país en el que no pasa nada es que el nuevo epicentro de los culecos en Penonomé es un sitio relacionado con Walter Kravcio, el neurocirujano de Martinelli que fue acusado por presuntamente defraudar a los veteranos de guerra de Estados Unidos. A quien seguramente no habrán visto por ahí es a Kevin Marino Cabrera (que ayer estaba en Penonomé) o al agregado militar de la embajada, si es que hay uno.
BOMBA Y PLENA. Mayer Mizrachi se habilitó como conductor de la plataforma Uber y el sábado de carnaval empezó a recoger pasajeros. El primero fue un estadounidense de 71 años de edad que se radicó en Panamá, que no consumió ni uno de los snacks que el alcalde ofrece de cortesía a sus clientes y que pagó menos de $2 por el ride (sin propina incluida). Pero, después de todo, ¿debería Mizrachi estar trasladando pasajeros o brincando en eventos multitudinarios del carnaval capitalino? Tan solo el pasado jueves anunció que (tres días antes) le habían diagnosticado covid. ¿Habrá sido un falso positivo?
CONFUCIA. Camacho sostiene que citar a la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, para que responda preguntas ante el pleno legislativo es “viciar el proceso”. ¿De qué proceso habla, si la Asamblea no juzga a esa funcionaria? ¿Acaso no ha escuchado nunca de la independencia de los órganos del Estado?
¿FFDD? Agua dulce… gas picante. Ayer, la Policía informó que quedaba prohibida la entrada a los culecos en Aguadulce a partir de las 3:00 p.m., perjudicando a una multitud que por horas hizo fila para entrar. Cuando la gente empezó a reclamar y a perder la paciencia, los agentes rociaron gas pimienta, afectando a niños y turistas. Los próximos culecos los pueden hacer con los pitufos tirando agua irritante.
SUSHI LOVER. El presidente Mulino prefirió carnavalear en Boquete, con una atmósfera menos abrasiva. Los propietarios de un restaurante local de cocina japonesa compartieron una foto de la visita del mandatario en San Valentín, advirtiendo que había quedado muy complacido, “aunque no se nota en la foto”. Buena aclaración. Después de todo, su semblante de felicidad es el mismo que cuando no lo está.

