MINI REPÚBLICA. El presidente Mulino ha dicho que PPC operaba su concesión como si fuera “un territorio autónomo”. Casi eran una comarca mas.
FUERA. El Mitradel encontró que en Balboa y Cristóbal hay unos 7,000 trabajadores, pero apenas 1,342 estaban en la planilla de PPC. El resto se repartía entre empresas subcontratadas. Nadie sabe ahora quiénes son los responsables. Este debe ser un nuevo concepto de la economía circular.
VIVEZA. Aunque PPC insiste en que realizó inversiones por $1,800 millones, el gobierno hará sus propios avalúos. Por lo pronto, hay que prestar especial atención a las grúas: ahora resulta que están leasing y solo tienen capacidad para atender a los buques postpanamax. ¿Nadie se dio cuenta de eso cuando le prorrogaron el contrato?
PLAN B. Si la Corte no hubiese fallado en contra de la concesión, PPC se habría tenido que ir de todos modos: el Ejecutivo ya se había planteado presentar un proyecto en la Asamblea para modificar el contrato-ley prorrogado en 2021. Nadie sabe cuánto nos habría costado eso… Menos mal que la Corte declaró que sí era inconstitucional.
ESFINGE. A propósito de la AMP, Mulino ha dicho que el anterior administrador, Noriel Arauz, hizo una inversión “faraónica” con el acondicionamiento de la nueva sede en Diablo Heights. El pasado domingo, hizo un recorrido por esas instalaciones y encontró que ahí había un gimnasio “que le hace competencia a Power Club”. Así nos enteramos de que el presidente ha ido al gimnasio… También habilitó un centro de salud exclusivamente para el personal. ¿Qué se curaban ahí? ¿La goma?

