CARA A CARA. Lo que parece una declaración de guerra entre el innombrable y sonrisita Carrizo empezó ayer lunes en la portada del Panamá América, cuya principal noticia fue: “Carrizo-Spiegel mantienen control de Tocumen, S.A.”. Si de algo sabe el denunciante –por experiencia propia, obviamente– es de negocios en el aeropuerto. Si no, que le pregunten al primo Franki, a Santi y a sus otros compinches. Si lo que dice es verdad, esta moneda tiene en cada lado sus respectivas caras.
‘PAYBACK’. Pero ahí no terminó el rifirrafe. Carrizo le lanzó su granada en Twitter: “El expresidente, que pronto se verá cara a cara con la justicia, no deja de atribuirme el origen de sus angustias. Gaste mejor su tiempo. Esté más pendiente de sus hijos en USA, y en especial revise sus negocios, que según informan están bajo seguimiento del FBI”. Algo huele mal entre esto dos... y no solo es por el complejo residencial Carrizo/Spiegel en Penonomé, que el loco muy disimuladamente bautizó como el nuevo Disney.
LO QUE SE OCULTA. Lo que no dice Carrizo es que la persona a cargo de la auditoría en la DGI es la madre de su mano derecha en sus negocios privados, y que la esposa de este es la secretaria general en la Superintendencia de Bancos, con el cargo de secretaria general. Con razón el único banco de los supermercados anda rampante aceptando todo lo que hagan, sin preguntar o mirando para otro lado, pues tiene vía libre para hacerlo. Mientras, al loco le preocupa un bledo la auditoría de la DGI.
SIN CREDIBILIDAD. Lo que no entienden los dos es que sus peleas públicas no se las come nadie, especialmente esa temida agencia de tres letras de Estados Unidos.
OPERACIÓN COLIBRÍ. En la carrera por firmas de los candidatos de libre postulación ha quedado demostrada la fuerza de los que tienen afinidad con los partidos políticos. Por ejemplo, cada vez es más creíble que a Melitón Arrocha lo apoyan los diputados panameñistas para contrariar al presidente del partido, José Isabel Blandón. ¿Será que la política criolla tendrá su propia versión de la noche de cuchillos largos? Ya veremos.
