ELECTORERO. Según el magistrado del Tribunal Electoral (TE) y aspirante a la reelección, Alfredo Juncá, fuera de las dos últimas elecciones generales en Panamá, él asistió a otras 30. Eso quiere decir que, en promedio y muy calladamente, viajó a más de tres elecciones cada año que ocupó ese cargo. Si quitamos sus vacaciones y los numerosos feriados panameños, ¿cuándo trabajaba? Por cierto, Juncá pronosticó que la elección de mayo de 2029 será “controversial y peligrosa”. Bueno, en casi todas las elecciones hay propuestas controvertidas, pero, ¿cuál es el peligro?
ADIÓS. La presidenta del Colegio Nacional de Abogados, Maritza Cedeño, retiró su candidatura al TE. Si tenía algún apoyo en la bancada oficialista, seguramente lo perdió cuando el gremio emitió un comunicado para cuestionar al contralor. ¿Alguien recuerda el dicho “la mafia no perdona”?
ASEGURADO. La Antai advirtió que no tiene competencia para resolver la denuncia administrativa que se presentó contra el director de la CSS, Dino Mon. Aun así, Mon señaló que “voluntariamente” presentó todas las evidencias que prueban que tenía permiso para viajar a Río y que todos los gastos fueron saldados con su tarjeta personal. Es lo que le correspondía hacer, no en la Antai, sino ante los asegurados que pagan su salario.
TRANCADO. Hay funcionarios que viven en un conveniente doble estándar. El pasado lunes, el contralor Anel Flores se dirigía a la Asamblea para atender la cortesía de sala, pero cuando escuchó que había una propuesta de citación —¡záz!—, se regresó a su oficina. Después no quiso salir de allí, porque supuestamente había mucho tranque en la cinta costera. O sea que, si tiene el control de la narrativa, la calle está despejada; pero si hay un cuestionario en ciernes, en ese instante llueven los carros del cielo. ¿Quién lo entiende? Después de todo, ¿cuál de estos disparates tiene menos sentido? ¿El cuento que usó el jueves pasado para sacar a las auditoras de la fiscalía o el de sus inexistentes peripecias viales?
‘BOLATIL’. Por cierto, Popi Varela clamó que el contralor tenía toda la intención de acudir “voluntariamente” a la Asamblea. ¿Será que nos perdimos de algo o Flores hizo exactamente lo contrario? Ahora habrá que esperar a que se concrete una eventual citación, la cual puede tardar por lo menos una semana, lo que puede ser buena para sepultar su escándalo con uno nuevo.

