PEDIGRÍ. La conformación de algunas comisiones demuestra la crisis institucional en la que está la Asamblea Nacional. Lilia Batista, que fue investigada por la Corte por el manejo irregular de $6 millones asignados a la junta comunal de Playa Leona (donde fungió como representante entre 2014 y 2019), preside la Comisión de Educación. Arquesio Arias, a quien la “mayoría calificada” de la Corte salvó de una condena por (presuntos...) actos libidinosos contra una menor, está al frente de la Comisión de Ambiente. Joan Guevara, condenado a 32 meses de prisión como cómplice secundario del delito de violación carnal, dirige Relaciones Exteriores. Cualquiera diría que en el Legislativo no queda nadie con un buen perfil para estos cargos y, por eso, trabajan con lo que tienen.
REVÉS. La ministra —o ilusionista...— de Trabajo, Jaqueline Muñoz, y el diputado José Pérez Barboni tienen un dime que te diré virtual. Todo empezó cuando Barboni cuestionó la veracidad de las cifras de generación de empleo aportadas por la ministra. Ella, en vez de sustentar sus afirmaciones, lo que hizo fue pedirle al diputado que dejara “la taquilla” y que se pusiera a trabajar. Un emplazamiento bastante atrevido para una persona que, como le recordó Pérez Barboni, llegó a ese puesto gracias a su papá, dueño de un partido bisagra del oficialismo. Todos sabemos que calladita se habría visto más bonita...
MÁSMEDAN. Paulette Thomas negó que existiera algún “acuerdo de recámara” en su escogencia como presidenta de la Comisión de la Mujer. También insiste en que votó por Lilia Batista por un compromiso adquirido. El cuento aquel de la “palabra empeñada”... Bien habría podido explicarle a Lilia que las circunstancias habían cambiado en el momento en que un compañero de bancada estaba optando por esa posición. Pero no lo hizo. ¿Cuándo veremos a nuestros políticos aceptando la responsabilidad por sus actos?
FIESTO. Yanibel Ábrego será la abanderada de las festividades para conmemorar el aniversario de fundación de Capira, en septiembre. Hace tres meses, fue la cantalante de la Feria de la Papaya, en Cabuya. Pareciera que por allá no vive más nadie, solo ella y sus parientes.

