TANDA. Hoy le toca sustentar su presupuesto al MEF. Al ministro que ajusta los números de los demás ahora le va a tocar justificar los suyos, aunque él diga que ese es un simple ejercicio para generar likes. El ministro Chapman también ha dicho que la Asamblea no puede cambiar el presupuesto del Estado, salvo hacer preguntas y recomendar. Pasa igual que con las recomendaciones del GAFI: los países pueden acogerlas o no, pero, si no lo hacen, que se atengan a las consecuencias.
RECLAMO. La representante de San Francisco, Serena Vamvas, se cansó de que los diputados le pidan que haga el trabajo del Gobierno Central: reparar calles, arreglar acueductos, patrullar las calles… Da pena ajena que esos diputados fueron electos el mismo día que ella, pero todavía no saben cómo funciona el sistema. Mejor es que busquen otro corregimiento en el que taquillear.
ALTO. Los administradores de las plazas de estacionamiento público pagado deberán tener una póliza de responsabilidad civil y responder por los robos, hurtos o daños en los vehículos de sus clientes, si prospera una propuesta presentada por el diputado Jorge Bloise. Cuando eso pase, se acabó el relajo. No puede ser que, no importa lo que suceda, el dueño del automóvil siempre tenga que pagar.
REGALO. Ayer, el ministro Frank Ábrego llevó a la Asamblea un presupuesto de $1,101 millones, pero se retiró cuando todavía no había terminado de sustentar porque lo estaban esperando para recibir cuatro drones donados por el Comando Sur. Los equipos están valorados en $6 millones. Con razón.
VENTANILLA. El Mides solicitó $221.2 millones para repartir en sus programas de ayuda social (120 a los 65, Red de Oportunidades, Ángel Guardián y Bono Nutricional), pero el MEF le autorizó $108.1 millones. A eso ha quedado reducido el Mides: a repartidor de subsidios.

