OCURRENCIA. La Apede pidió a la Contraloría General una auditoría al contrato de $2.9 millones de la Alcaldía para iluminar nuestras vidas capitalinas en Navidad. La Apede debería saber que el contralor detesta que le sugieran esas cosas, porque podrían verse perjudicados sus copartidarios. Además, hace mucho tiempo que este funcionario está en modo “off”, o sea, más apagado que las luces navideñas del grinch Fábrega.
DURMIENDO. Y los ediles del Municipio de Panamá solicitaron también exactamente lo mismo y al mismo personaje. Pero este funcionario parece que aún se cree fiscal electoral, pues no hace absolutamente nada de nada, salvo roncar en una poltrona, a menos que suenen monedas en los bolsillos de alguien. Eso lo despierta enseguida.
SIN SALIDA. Perú, según un profesor de derecho constitucional de ese país, es la única nación del mundo “que tiene la institución de la vacancia por incapacidad moral”. Si esa institución existiera en Panamá y la Asamblea Nacional la aplicara, seguramente el presidente de la República tendría que tener un vicepresidente para cada semestre. Claro que a nuestros diputados habría que aplicarle la misma regla… Moral-eja: ¡Estamos fastidiados!...
MAGIA PRESUPUESTARIA. ¿De dónde habrán salido los fondos para comprar todos esos electrodomésticos (televisores, hornos, estufas, etc.) que llevaban el nombre impreso del diputado Huevito Pineda y que el propio diputado y el representante Chayan Polo regalaron a electores de su circuito y corregimiento, respectivamente? Quizás encontremos algunas respuestas en el presupuesto de la Asamblea Nacional, que pasó de $144 millones a más de $200 millones. ¿Y el fiscal electoral? Bien, gracias... desde Bosnia.
SIGUE EL FIESTO. Otro que estuvo repartiendo regalos en el Día de las Madres fue el diputado panameñista Luis Ernesto Carles. Y seguramente hubo muchos más, pero plata para una nueva Facultad de Medicina no hay ni para reparar las calles ni para nada, solo para la reelección y nada más.
