AUTOCUENTO. Ayer lunes, el alcalde capitalino, José Luis Fábrega amaneció activado y con saldo en redes sociales publicando fotos del desfile navideño en la Cinta Costera. Lo que el alcalde no publicó fue el video que circuló en la noche del domingo por redes y grupos de whatsapp en el que un grupo de ciudadanos le gritaron “corrupto” mientras este les lanzaba confites. Definitivamente que cada quién ve lo que quiere ver...
GRINCH. Otro aspecto que llamó poderosamente la atención del video de marras fue la cantidad de supuestas escoltas que acompañaban a Fábrega durante su recorrido a pie en el desfile y, que con mirada desafiante observaban a los ciudadanos que le lanzaban de vuelta los confites al alcalde. Uno hasta, en un acto que podría catalogarse como de intimidación, mostró la punta del arma de fuego que llevaba en su cintura. Malo... malo...
VERGÜENZA. Por lo visto en varios sectores del país se han cansado de esperar que el super ministro del MOP y protegido del presidente Cortizo, Rafael Sabonge haga su trabajo y han creado sus propias brigadas de reparación de calles. Estas personas no solo reparan sus calles, sino que además compran los materiales. El ministro podría ser más inepto... pero no menos inútil.
TRÁFICO. Comensales de la sucursal ubicada en El Dorado de un restaurante, famoso por sus pancakes, se preguntaban por qué ayer lunes sacaban bolsas de comida del edificio Dorasol y las montaban en un bus tipo coaster identificado como propiedad de la Junta Comunal de la 24 de diciembre. ¿Quién será el funcionario que vive en dicho edificio? Dicen que huele a viceministro.
TRAICIÓN. El próximo 16 de diciembre los PRD celebran su día de la lealtad. Curiosamente lo harán en plena campaña política interna y cuando sus bases acusan a la dirección del partido de alejarse de la figura de su fundador. Tanto entonces, como ahora con esta gente tal parece que caimán... sí come caimán.
