TIN MARÍN. Yanibel Ábrego, que abiertamente ha dicho que apoya a Ricardo Martinelli, dice que no quiere salir de CD, sino que busca “democratizarlo” para que sea una opción para el 2024. ¿Una opción para RM o más bien para el PRD?
PENA. Hoy, Crispiano Adames tiene un acto para conmemorar el aniversario de la invasión estadounidense y explicar el alcance de la Ley 291 de 2022. Esa norma contempla la construcción de un monumento en El Chorrillo, un censo sobre los fallecidos el 20 de diciembre de 1989, la introducción del tema en los libros de historia y actividades culturales alusivas a los hechos acaecidos en esa fecha. Nada de eso ha ocurrido. Al final, lo único que aporta la ley es otro día feriado.
APLAUSO. El alcalde de Boquete, Joswar Alvarado, canceló el cheque que, por $5 mil, recibiría la empresa proveedora del malogrado brindis ofrecido a las madres del distrito, el pasado viernes. “No se le va a pagar a esta empresa. Incumplió con el contrato”, señaló Alvarado y, acto seguido, tomó un bolígrafo y escribió “anulado” a lo largo y ancho del cheque. Ojalá cunda el ejemplo. ¿Se imaginan algo así en la Alcaldía de Panamá? Eso es lo bonito de la Navidad: que nos permite soñar.
ABUCHEO. Por cierto, Fábrega dijo ayer que si no hay acciones legales por sobrecostos en el desfile y el alumbrado de Navidad, es porque no hay pruebas al respecto. Tres Doritos después, se presentó la primera denuncia penal, por presuntos actos de corrupción. Los Reyes Magos deberían traerle una citación, pero a la fiscalía.
BIPOLARIDAD. Qué chistoso es Martinelli. Antes le tenía tirria a Pérez Balladares, pero ahora opina que el expresidente chiricano es un “referente nacional” y que “ojalá el gobierno de turno escuchara y usara sus inteligentes planteamientos de muchos temas”. El Toro una vez dijo que tuvo que botar a Martinelli de la dirección de la CSS y que aquel gobierno de 2009 a 2014 fue la administración “más corrupta de la historia de Panamá”. ¿Había que empezar a escuchar al Toro antes que dijera eso o después?
