‘Cin Cin’. Los prófugos se vuelven tan legendarios, que uno se olvida que hacen cosas tan sencillas y consuetudinarias como ir a cenar en double date. A Chichi De Obarrio se le debe haber atragantado el filetto di manzo cuando avistó a Mauricio Valenzuela fuera del restaurante italiano en el que cenaba anoche con otra pareja (ya que él no estaba solo...), en una escena que todo Panamá pudo apreciar, ya que el reportero digital transmitió un live. Pero advertir la presencia de Valenzuela no le quitó el apetito, menos la sed, ya que se le pudo ver empinando la copa, pues le sacó hasta la última gota, sin ningún apuro. Esa es la vida que se dan algunos de los más cercanos colaboradores del padre de los lavadores.
REGALADERA. Parece que José Blandón y Ricardo Martinelli han querido perpetuar el espíritu navideño y decidieron intercambiar regalos. El primero fue Martinelli, que obsequió una montura al alcalde, quien se cayó de un caballo mientras celebraba el Año Nuevo, en Chiriquí. Blandón quiso devolver el gesto y le compró a Martinelli una andadera y un cuello ortopédico. La podrá estrenar en la audiencia de New Business, que será el 17 de abril. O en el juicio de los sobornos de Odebrecht, programado para el 1 de agosto.
COACCIÓN. Las primarias en el PRD serán el 11 de junio, pero desde ya está Crispiano Adames denunciando que hay presiones “internas y externas” entre los electores, que en este caso es la membresía del partido. Ya ni entre ellos mismos confían.
VELADO. Crispiano, por cierto, recordó que el Código Electoral dicta que la participación en las votaciones debe ser democrática, “permitiendo que toda persona que tenga una aspiración pueda desarrollar la misma”. El mismo código también se refiere a la pureza del sufragio y prohíbe “el apoyo oficial, directo o indirecto, a candidatos a puestos de elección popular, aun cuando fueren velados los medios empleados para tal fin”. Cuando algo les conviene, lo siguen al pie de la letra. Y cuando no, lo ignoran.
PASO. Siguen las quejas por el cobro de una tarifa (por persona) para ingresar a las playas de Coclé. Lástima que el defensor del Pueblo no pone boletas.
