RECORDERIS. Esta semana los magistrados del Tribunal Electoral le entregaron al presidente Nito Cortizo su nueva cédula de identidad personal. Tal vez los magistrados quisieron hacerle saber al gobernante que él no es de Marte, sino de la Tierra, y que la cédula era la prueba de que es panameño. Debieron también haberle llevado una copia de su credencial como presidente de la República, para que se acuerde porqué trabaja en el Palacio de las Garzas.
SIN LLORADERA. El abanderamiento de conveniencia del que hace gala Panamá con barcos de todo el mundo –incluidos los de un reciente escándalo internacional denunciado por Jeff Bush –es algo que debería ser revisado con mayor detalle, con reglas más estrictas, con conciencia. No basta con salir a desmentir. Si vamos a permitirle a cualquier barco usar la bandera panameña, no nos quejemos luego de un “Panama Vessel”. El mal uso de la bandera panameña tiene consecuencias para todos, todos los panameños.
¿INCONDICIONAL? La campaña de reelección por los lados de la Unachi está en todo su apogeo. Los encargados de organizar el grupo de la “profe Etel” han citado a su gente para una foto grupal este viernes 20 de enero. Además le piden a sus colegas invitar a sus estudiantes a la casa de la familia de la rectora el domingo siguiente. Esta gente no deja nada para la espontaneidad. Así cualquiera.
RAMILLETE. Desde RM poco a poco comienzan a revelar los nombres de los aspirantes a los distintos cargos de elección popular. Como ya se dijo Génesis Arjona quiere ser alcaldesa. Ayer miércoles se supo que Shirley Castañeda y el Pino en Pote quieren ser diputados. ¿Qué será lo próximo? ¿Roba Rolex de procurador?
SEÑOR BOCÓN. Declaraciones como las que hizo ayer en Telemetro el alcalde capitalino José Luis Fábrega, solo pueden ser atribuidas a la locura o a los efectos de alguna sustancia psicotrópica. “Haré lo que tengamos que hacer, pero se lo digo hoy a todos los residentes de los 26 corregimientos, el nuevo Mercado de Mariscos va a ser una realidad. Hagan lo que hagan, les digo aquí hoy, trabajo mata lengua”. ¡Válgame!
