AL AGUA. El presidente de la Asamblea Nacional, Crispiano Adames, que por estos días también es precandidato presidencial en las primarias del PRD de junio próximo ha reaccionado a la compra de tierras estatales, a centavos por metro cuadrado, por parte de su colega Yanibel Abrego. “No es la única” le dijo a la gente de Foco. Con esta frase ¿se estará refiriendo a su compadre “Huevito”? Cómo se nota que este apoya al vice Gaby Carrizo. Verdaderamente que en política ya no hay sorpresas... ni sorprendidos.
RADIOACTIVO. Y, hablando de Yanibel, dice que si gana las primarias de Cambio Democrático (CD) haría una alianza con Realizando Metas. “Hemos sido categóricos a nivel nacional, nuestra alianza la queremos es con Realizando Metas (RM) y Ricardo Martinelli”. La diputada debería tener una corta conversación con Ricardo Lombana solo para saber cómo le fue después de que dijo que el innombrable y él querían lo mismo para Panamá.
REPARTIDERA. Antes de ser tan categórica, Yanibel debería explicar cuáles serían las ventajas para su partido si apoyan al candidato de otro partido. En otras palabras semejante alianza sería para ver ¿Qué hay pa’ ella o para los demás miembros de CD? Porque para RM ya sabemos qué es lo que hay.
CÍNICA. Gran parte de las reacciones sobre la investigación periodística de este medio sobre Yanibel Ábrego se ha enfocado en las hectáreas de terrenos estatales adquiridas a centavos y no en el nuevo negocio de la diputada. Ahora es caficultora y no solo propone leyes para su propio beneficio sino que intenta desde la Comisión de Presupuesto presionar a los funcionarios para saber a quién contactar para pedir “favores”. Por suerte hay funcionarios como Eduardo Ortega Barría que no caen en semejante juego.
CUÑADÍSIMO. David –el cuñado del innombrable– ha logrado consolidar su negocio, al punto de haber salido del interior del país hasta llegar a la misma capital del país, dejando una decena de sucursales de “super meat”, que ahora tendrá su décima quinta sucursal en la Cabima. Parece que a Águia le están robando los huevos, desde el mismo nido y por los mismos aguiluchos. ¡Bienvenida la competencia!
