CUENTO. Aquí Raúl Pineda andaba diciendo que habían metido a 10 mil personas en el evento de Gaby Carrizo, en el centro de convenciones Vasco Núñez de Balboa. Tal vez eran 10 mil sillas. El video de uno de los asistentes muestra que muchas estaban vacías mientras Gaby daba su perorata. La gente -según las imágenes difundidas- estaba más concentrada en degustar el plato de comida que repartieron, que en lo que su precandidato tendría que haber dicho para la historia. Bueno, no se les puede culpar por eso.
AGUADO. Otro que también habló ante un auditorio semidesierto fue el director del Idaan, Juan Antonio Ducruet, que fue citado al pleno legislativo el pasado martes, el mismo día y a la misma hora que el evento de Gaby. Eso no significa necesariamente que los diputados estaban en el Vasco Núñez de Balboa. Seguramente andaban en lo que saben hacer: politiqueando en sus propias campañas y pidiendo plata. Se nota que ninguno vive en Panamá Oeste ni tiene problemas de desabastecimiento de agua potable.
RECULADA. Finalmente, Ricardo Lombana reconoció la metida de pata (y de lengua) con Ricardo Martinelli, en la firma del pacto ético digital, cuando dijo que ambos querían “lo mejor” para Panamá. “Una frase que nunca debía haber dicho”, admite ahora. ¿Cuántas semanas les tomó darse cuenta de eso?
APARECIDO. El diputado Edwin Zúñiga fue juramentado esta semana como miembro de la Comisión de Comunicación y Transporte, el mismo día que se inició el primer debate del proyecto de ley sobre el uso de plataformas en el servicio de taxis de lujo. Habría podido hacerlo desde julio del año pasado, pero esperó hasta ahora, cuando faltan 15 días para que terminen las sesiones ordinarias. ¿Dónde estaba todo este tiempo? ¿En Tolé?
TUMBE. Zúñiga, por cierto, tuvo una intervención estelar durante la comparecencia de Ducruet: pidió verificar el quórum y hasta ahí llegó la sesión. En la Asamblea dicen que este diputado está ligado a una empresa proveedora de carros cisternas. Con razón…
