NARCISISMO. Hay políticos expertos en deshojar margaritas. Por ejemplo, Ricardo Martinelli, quien alega que hay gente que no quiere que él vuelva a ser presidente. Alega que lo odian, lo persiguen y le crean campañas de infamia, por mandato de terceros. Increíble que, después de todo lo que se sabe, él siga creyendo que esto tiene algo que ver con que lo quieran o no lo quieran. ¡Cínico!
EPIDERMIS. La fauna política tiene piel de terciopelo. El presidente de la Asamblea y precandidato presidencial por el PRD Crispiano Adames entró en cólera, cuando en un restaurante de vía Argentina una joven supuestamente le dijo: “así comen los corruptos”. Se ofendió tanto que hasta pidió llamar a la Policía. Es mejor que esta gente comience a crear escamas, pues cada vez más veremos reacciones de este tipo.
‘BFF’. Y hablando de diputados, políticos y corruptos. Ya sabemos a dónde fue a parar “Bocota” Salazar. Luego de traicionar a su colega Crispiano, se ha sumado, junto con el resto de sus compinches del PRD, a las filas del Vice. Ciertamente... Dios los crea y el diablo los junta.
A DESPERTAR. La Superintendencia de Bancos puso en aprietos a la banca estatal. Si exige solvencia moral y económica para las directivas, alta gerencia y accionistas de los bancos privados, entonces ¿pueden carecer de todo eso sus clientes? Global Bank salió del innombrable como accionista. Ahora la pregunta es: ¿cuándo salen como clientes él y sus allegadas amistades de la Caja de Ahorros y del Banco Nacional? O pueden ser de todo y ser clientes de esos bancos?
PLATA ES PLATA. Otro banco local privado, cuyo dueño cambió su residencia fiscal de Colombia a Panamá, mantiene cuentas abiertas a las empresas del designado corrupto por el gobierno de Estados Unidos. Y pese a ello, a que tiene la peor fama y a sus juicios por lavado de activos, sus cuentas en ese banco siguen intactas. Tal parece que al dueño de ese banco le gusta tanto el olor del dinero –venga de donde venga– como el que despiden sus malolientes clientes.
