CAMALEÓN. Leandro Ávila dijo en Telemetro que “Benicio Robinson ha sido un hombre que siempre ha dado la cara, va a los medios y no necesita esconderse. Tampoco tiene la culpa, [sobre la multa impuesta por Antai a este medio por publicar la foto de Robinson] fue la decisión de una institución”. Alguien debería recordarle que la decisión de la Antai se basó en una solicitud hecha por el mismo Benicio” que ahora resulta que es una persona pública... pero cuando le conviene. Ávila parece creer ser muy hábil bailando al son que le toquen... o que le convenga.
PÉRDIDA. Tal parece que los abogados del “Dream Team”, se han quedado sin argumentos para defender a su jefe. Insisten en invocar el ya desgastado principio de especialidad. Parece mentira que su cliente pague tanta plata por una defensa que repite y repite la misma cosa una y otra vez. Verdaderamente que entre locos se entienden.
CINISMO. La desesperación en la campaña de Gaby Carrizo para las internas del PRD es más que evidente. En esta ocasión la víctima fue una señora de Pesé a quien el vicepresidente abrazaba al tiempo que decía que la casa de quincha de la señora era de sus “favoritas” porque era “fresca y colonial”. “Yo amo estas casas”, repetía. Esta ha de haber sido la razón por la cual el nuevo castillo del Conde del Coco es de cemento, con acondicionadores de aire, establo y piscinas. ¡Que no le echen cuentos!
FELINO. Ni una sola palabra de su promesa incumplida. Crispiano Adames se despidió de su presidencia de la Asamblea Nacional sin cumplir una deuda histórica: los prometidos cambios al Reglamento Interno del órgano Legislativo. Al parecer nadie se atreve -o puede- ponerle el cascabel al gato. Y si no, pregúntenle a la Antai.
CUENTO. No es un secreto el incremento de la informalidad laboral en Panamá. Lo que es alucinante son las explicaciones del Ministerio de Trabajo sobre las cifras de desempleo. Deberían hacer público no solo estas sino también los datos necesarios para poder hacer un análisis de la situación. ¿A quién creen que engañan?
