‘BLOOPER’. En el juicio en la sala de la juez Baloisa Marquínez, Maribel Tuñón, la perito aportada por el abogado Basilio González, defensor de Aaron Ronny Mizrachi, afirmó que la sociedad New Business Services era cliente de Financial Pacific. Explicó que esa es su conclusión, después de revisar los estados de cuenta de inversión, las transferencias recibidas y el contrato suscrito con la casa de valores. Pero 25 minutos después, ella misma aseguró que New Business no era cliente de FP. “Yo estaba auditando High Spirit”, se excusó. ¿Por qué nadie la corrigió? Ahí están un montón de abogados defensores, ¿y ni uno fue capaz de decir algo? ¿A todos les pareció bien que ella dijera eso?
DESPISTE. Otra contradicción en la que habría incurrido la perito es que ella afirmó en el estrado que no hay constancia de que su cliente Aaron Mizrachi entregara dinero para la compra de las acciones de Epasa. Entonces el fiscal Emeldo Márquez, con mucha paciencia, buscó en el expediente y le mostró la declaración indagatoria de Mizrachi en la que reconoce que sí aportó plata. Parece que ni ella sabe de qué versa su peritaje.
CHIFEO. En el mismo juicio, el perito Eliseo Ábrego indicó que a Nicolás Corcione le prometieron un puñado de acciones de Epasa, a cambio del millón de dólares que depositó en la cuenta canasta de New Business. Al final, no le dieron las acciones que supuestamente le correspondían. ¿Quién las tiene? ¿Habrá que buscar al beneficiario en la lista de designados del gobierno de Estados Unidos? Antes, caimán no comía caimán. Cómo han cambiado los tiempos…
PILLADO. No se sabe si a Jairo Bolota todavía lo quieren por Barrio Norte, pero el que sí parece estimarlo y hasta lo visita en su casa (la de Punta Pacífica, no la de Colón) es el imputado convaleciente Ricardo Martinelli. El médico Julio Sandoval le otorgó 60 días de incapacidad, pero no ha pasado ni una semana y ya el loco está en condición de frecuentar a sus amistades y retomar sus hábitos más perniciosos. ¿O será que Bolota le hace la terapia?
